Una gran polémica se ha desatado en Italia luego que en la restauración de la basílica de San Lorenzo in Lucina, una de las iglesias más aristocráticas del centro histórico de Roma, apareciera un rostro muy similar al de la primera ministra Giorgia Meloni, como si fuera un ángel.
En un principio solo se trataría de un simple trabajo para reparar las humedades de la capilla dedicada a los Saboya, la dinastía que reinó en Italia hasta 1946. No obstante, la polémica estalló este fin de semana cuando el diario La Repubblica reveló las imágenes del parecido entre el ángel y Meloni.

De inmediato, cientos de curiosos se acercaron a la iglesia, así como periodistas y cámaras de televisión nacionales e internacionales.
El querubín en cuestión que sostiene el mapa de Italia estaba junto al busto de Humberto II de Saboya, último monarca antes de la proclamación de la República en 1946.
LA REACCIÓN DE MELONI
Lejos de guardar silencio, Meloni no tardó en reaccionar, mientras crecía la polémica. «No, definitivamente no me parezco a un ángel», escribió en sus redes sociales, restando importancia al asunto.

La restauración estuvo a cargo de Bruno Valentinetti, un restaurador autodidacta de 83 años que vive en la sacristía de la basílica y que cada mañana se encarga de abrir las puertas del templo. Este hombre realizó el trabajo «como voluntario», a petición del párroco monseñor Daniele Micheletti, como forma de agradecimiento por su hospitalidad.
Asimismo, aseguró que llevó dos años hacer todo el trabajo, luego de que se detectara la humedad. «Me limité a calcar el perfil que ya existía», afirmó el artista. Además, negó rotundamente haber retratado a la primera ministra.
Mientras tanto, el párroco Daniele Micheletti declaró que solicitó a Valentinetti reproducir la imagen «exactamente como estaban antes». Con respecto a la polémica admitió que tenía «cierta semejanza» con Meloni, aunque confesó no saber explicarla. «No entiendo tanto revuelo. Antiguamente los pintores incluían de todo en los frescos, incluso Caravaggio pintó el rostro de una prostituta», agregó.
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Ante el revuelo el Ministerio de Cultura ordenó una inspección técnica.
El cardenal vicario Baldassarre Reina expresó su «amargura por lo sucedido» en un comunicado. «Las imágenes de arte sacro no pueden ser objeto de usos inapropiados o instrumentalizaciones».
En esta línea, anunció que también iniciarán «de inmediato las investigaciones necesarias para verificar las eventuales responsabilidades de los sujetos involucrados», lo que podría tener consecuencias para la dirección religiosa de la basílica.

Ante toda la polémica, Valentinetti terminó cubriendo el rostro con pintura «porque me lo pidió el Vaticano».
No obstante, retó a la Iglesia. «Que me demuestren que era diferente. No existe documentación de cómo era antes».

