La venezolana María Alexandra Gómez, esposa del gendarme argentino Nahuel Gallo, ofreció los primeros detalles tras la liberación ocurrida el fin de semana.
«Gracias, Dios mío… gracias por este milagro, por este regalo que vuelve a darnos vida. Gracias por mi familia, por sostenernos cuando ya no teníamos fuerzas, por no soltarnos nunca», dijo en un mensaje divulgado en sus redes sociales.
«Tengo tantas preguntas guardadas, tantas cosas por decir… pero hoy las palabras se me mezclan con las lágrimas. Después de tanto tiempo, después de tanto dolor, de tanta incertidumbre, por fin pudimos volver a respirar. La felicidad no me entra en el pecho», añadió.
Asimismo, recordó que fueron 448 días de «una lucha sin horarios, sin descanso, sin tregua».
«Fueron muchos días de desaparición forzada para Nahuel Agustín Gallo. Fueron 14 meses viviendo con el corazón partido… pero nunca vencido», agregó, al tiempo que señaló que ya se encuentra en casa «y eso lo cambia todo».
LEA TAMBIÉN: VIRAL: EL EMOTIVO REENCUENTRO DE NAHUEL GALLO CON SU FAMILIA TRAS 448 DÍAS DETENIDO EN VENEZUELA
No obstante, admitió que ahora viene un proceso de recuperación tras el largo encierro. «Nahuel necesita sanar su cuerpo, y de eso ya se está ocupando un equipo médico».
Gracias, Dios mío… gracias por este milagro, por este regalo que vuelve a darnos vida. Gracias por mi familia, por sostenernos cuando ya no teníamos fuerzas, por no soltarnos nunca.
Tengo tantas preguntas guardadas, tantas cosas por decir… pero hoy las palabras se me mezclan… pic.twitter.com/wFm3vI8CCd
— Maria alexandra Gomez (@gg_alexand95764) March 2, 2026
«Nahuel necesita sanar su corazón y su mente… y de eso nos vamos a encargar nosotros, con amor, con paciencia, con abrazos que reparen cada herida invisible», añadió.
Gómez también precisó que pronto habrá nuevos detalles. «Ya habrá tiempo para contar, para agradecer uno por uno, para abrazar a quienes nos sostuvieron cuando parecía imposible».
«Ahora solo necesitamos estar juntos. Mirarnos. Tocarnos. Confirmar que es real. Ahora necesitamos ser familia… sin miedo», concluyó.

