Dos hombres enfrentan cargos de brindar apoyo material a una organización terrorista y utilizar un arma de «destrucción masiva», después de que un par de bombas caseras fueran arrojadas durante las protestas cerca de la casa del alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani.
De acuerdo con CNN, Emir Balat, de 18 años, e Ibrahim Kayumi, de 19, enfrentan dichos cargos federales por los hechos registrados el pasado sábado.
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Según documentos judiciales, ambos admitieron haber actuado inspirados por propaganda del grupo extremista ISIS, lo que elevó el nivel de preocupación entre las autoridades.
Las imágenes de la cámara corporal citadas en la denuncia muestran que, tras su arresto, Kayumi respondió “ISIS” cuando un manifestante le preguntó por qué había actuado de esa manera.
Posteriormente, tras renunciar a sus derechos Miranda, afirmó haber visto propaganda del grupo en su teléfono y que sus acciones estaban parcialmente motivadas por ese contenido.
Balat, por su parte, hizo declaraciones espontáneas desde un coche patrulla, asegurando que había prometido lealtad al grupo extremista y actuó porque “si no lo hacía él, otro lo haría”.
QUERÍAN ALGO PEOR QUE LA MARATÓN DE BOSTON
La gravedad del caso aumentó cuando Balat dijo a las autoridades que aspiraba a causar un daño mayor que el atentado de la maratón de Boston, en el que murieron tres personas.
Para los fiscales, esta declaración demuestra una clara intención de provocar una masacre.
En este sentido, Jay Clayton, fiscal del Distrito Sur de Nueva York, calificó la situación como «escalofriante». Subrayó que los sospechosos buscaban un nivel de violencia aún más letal.
«Estas fueron acciones inspiradas por ISIS, y es escalofriante que quisieran hacer algo más que el Maratón de Boston, más de tres muertes», sostuvo.
ERAN BOMBAS REALES
Los artefactos explosivos improvisados fueron lanzados en medio de un enfrentamiento entre manifestantes antiislámicos y sus adversarios.
Aunque ninguno de los dispositivos explotó, las pruebas preliminares confirmaron que no se trataba de objetos falsos ni de bombas de humo. Se determinó que eran explosivos reales capaces de causar lesiones graves o la muerte.
Asimismo, se informó que un tercer dispositivo encontrado el domingo dio negativo en pruebas de explosivos. Sin embargo, también está siendo investigado.
Técnicos en explosivos del Departamento de Policía de Nueva York y del FBI realizaron detonaciones controladas de los dos artefactos recuperados. Estos generaron una “explosión significativa”, según informó la comisionada adjunta de inteligencia y contraterrorismo, Rebecca Weiner.
Las autoridades insistieron en que, de haber funcionado como los perpetradores pretendían, las consecuencias habrían sido devastadoras para los presentes y la comunidad en general.

