De una fractura de cadera a la escara

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¡Hola, saludos a todos! Antes que nada, quiero agradecer a todo el equipo de Caraota Digital, por brindarme la oportunidad de compartir mis conocimientos con ustedes, en este importante medio de comunicación.

Gracias por sus comentarios de la semana pasada donde les expliqué la importancia de comprender las repercusiones del SOBREENTRENAMIENTO FÍSICO en las personas que realizan actividad deportiva o son atletas de alto rendimiento. Ahora pasemos al tema que les traigo esta semana.

Tengo el caso de una abuela de 84 años de edad, quien siempre ha sido considerada el alma de su casa. Usaba bastón, siempre activa, iba con sus nietas, o a veces sola al supermercado, a comprar algunas cosas que hicieran falta. Una tarde, estando en su casa, se tropezó con una alfombra que estaba en la sala y se cayó, golpeándose la cadera izquierda.

En la casa solo estaba una de las nietas quien al escuchar el fuerte golpe corrió para saber que había sucedido y se encontró a su abuela en el piso de la sala, no se podía parar y gritaba del dolor tan fuerte que tenía.

Los ´paramédicos la trasladan al hospital, donde fue evaluada por el equipo de traumatología y se les explica: “La señora se fracturó la cadera izquierda”. Luego de estabilizar e inmovilizarla, se reúnen y le explican a sus hijos que la fractura de la cadera debe ser operada a la brevedad posible, para que pueda caminar rápidamente y evitar complicaciones.

Su hijo dice que no estaba de acuerdo con la operación, que su mamá estaba “muy mayor” y que mejor le pusiera un yeso. Se vuelve a explicar la gravedad de la situación y si deciden no operar, se iba a complicar ya que el permanecer en cama sin movilizarse, estaba propensa a: Dolor persistente, infecciones respiratorias, infecciones urinarias, trombosis en las piernas y a escaras.

En vista de que deciden no operar, lo que siguió fueron semanas de dolor, inmovilidad y comenzaron a aparecer unas heridas en la espalda baja y en el talón izquierdo, llamadas “ESCARAS” una lesión en la piel, la cual se produce por presión constante de las prominencias óseas sobre la piel de las zonas que no se movilizan, lo que limita el flujo de sangre y oxígeno a los tejidos, comprometiendo su viabilidad.

Luego de varios días y a pesar del esfuerzo familiar, la inmovilidad continuaba y las “ESCARAS” se infectaron y su estado general se iba deteriorando. En vista de la situación, los hijos deciden trasladarla nuevamente al hospital. Luego de la evaluación inicial le informan a la familia que se encuentra muy complicada de salud, permanece hospitalizada y a los dos días de su ingreso, lamentablemente falleció.

No muere por la fractura de cadera, sino por lo que vino después. La inmovilidad impuesta por no operar, en adultos mayores, convierte a las ESCARAS en una complicación segura, sobre todo si no cuenta con cuidados de profesionales de la salud calificados. La incidencia de “ulceras por presión” puede ser del 30% o más, en pacientes inmovilizados. Los pacientes con fractura de cadera que no se operan, tienen un riesgo de mortalidad 3 a 4 veces mayor de aquellos que si se operan.

Lamentablemente, la historia no es única, se repite constantemente en nuestra población, pero lo importante es que puede evitarse. Si tienes algún familiar mayor en riesgo, escucha con atención las recomendaciones del Traumatólogo antes de decidir “no operar”.

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