La administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, estaría explorando un acuerdo económico con Cuba que incluiría una “rampa de salida” para que la familia Castro y el presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, abandonen gradualmente el poder.
De acuerdo con lo que reveló un reporte de USA Today, la iniciativa ayudaría a la cúpula del poder en Cuba a no acabar como Nicolás Maduro, quien fue capturado en Caracas por una fuerza élite estadounidense el pasado 3 de enero.
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En concreto, Estados Unidos podría permitir que Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba desde 2021, y la familia Castro permanezcan en la isla en lugar de obligarlos a exiliarse.
En este sentido, el plan, todavía en fase preliminar citado por el medio, buscaría evitar una intervención militar directa y, en su lugar, ofrecer incentivos económicos que favorezcan a Estados Unidos mientras flexibilizan ciertas restricciones para los ciudadanos estadounidenses que deseen viajar a la isla.
Entre los elementos que se discuten figuran acuerdos vinculados a puertos y energía en Cuba, así como la posible eliminación de algunas sanciones que han profundizado la crisis económica cubana.
A diferencia del acercamiento impulsado por el expresidente de EEUU Barack Obama en 2016, que incluyó intercambios de prisioneros y la relajación de normas de comercio y turismo, la administración Trump considera que posee una posición de mayor fuerza para negociar.
Como se sabe, desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha endurecido la presión sobre La Habana, revirtiendo medidas del “deshielo” y condicionando cualquier avance a cambios estructurales dentro del régimen cubano.

FACTOR NICOLÁS MADURO
Uno de los factores que ha incrementado la vulnerabilidad del régimen cubano es precisamente la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, en enero, ambos detenidos en Nueva York bajo cargos de narcotráfico.
Tras su caída, Estados Unidos bloqueó los envíos de petróleo venezolano hacia Cuba, lo que desencadenó una severa escasez de combustible y profundizó la crisis económica en la isla, ya golpeada por años de restricciones y baja productividad.
En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio —hijo de inmigrantes cubanos— ha sostenido conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y figura influyente dentro del núcleo familiar que ha dominado la política cubana durante décadas.
Aunque los Castro ya no ocupan formalmente la jefatura del Estado, múltiples analistas sostienen que mantienen un peso decisivo en las decisiones estratégicas del país.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni el gobierno cubano han ofrecido detalles oficiales sobre el contenido de las conversaciones.
Sin embargo, Trump dejó entrever su postura durante la cumbre del Escudo de las Américas el pasado sábado, 7 de marzo, al afirmar que “Cuba está al final del camino”, en referencia a la crisis económica y energética que atraviesa la isla.

