El temor a que el conflicto entre Estados Unidos e Irán derive en una crisis energética global desató un comportamiento inesperado en Japón y ya se fue de control con las compras masivas de papel higiénico y otros productos básicos.
En los últimos días, imágenes de estantes vacíos y usuarios mostrando grandes reservas de artículos domésticos se han viralizado en redes sociales, alimentando la percepción de una posible escasez, sobre todo, del papel higiénico.
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«¡En la farmacia de al lado se agotaron las existencias de papel higiénico! Parece que todo el mundo lo está acaparando», publicó un usuario en X (antes Twitter), haciéndose eco de un sentimiento que se ha extendido rápidamente en internet.
Sin embargo, aunque no existe una amenaza real sobre el suministro, la incertidumbre internacional ha sido suficiente para activar reflejos de consumo profundamente arraigados en la sociedad japonesa, de acuerdo con lo reseñado por Bloomberg y otros medios.
En medio del pánico, el Gobierno japonés hizo un llamado a la calma. De hecho, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria pidió a la población tomar decisiones basadas en información verificada y evitar compras innecesarias.
Asimismo, el sector clave del papel también intervino para frenar la alarma. Es por ello, que la Asociación Japonesa de la Industria del Papel Doméstico reiteró que aproximadamente el 97 % del producto se produce dentro del país, utilizando materiales reciclados y sin depender de importaciones desde Medio Oriente.
Además, se afirmó, que las fábricas operan con normalidad y cuentan con capacidad para aumentar la producción si la demanda continúa creciendo. Es decir, el suministro no está en riesgo; el problema es la percepción de la población.

¿POR QUÉ TANTO MIEDO POR EL PAPEL HIGIÉNICO?
Lo primero a tomar en cuenta, es que Japón no es ajeno a este tipo de reacciones colectivas. Vale recordar, que durante la crisis del petróleo de 1973, el país vivió una auténtica fiebre por acaparar papel higiénico, que terminó generando la escasez que se intentaba evitar.
Episodios similares reaparecieron tras el devastador terremoto y tsunami de 2011, y nuevamente en los primeros meses de la pandemia de COVID‑19.
En todos esos casos, el detonante no fue una falta real de suministros, sino el miedo que se propagó más rápido que cualquier problema logístico.
Ahora, con la guerra de Irán planteando interrogantes sobre las rutas energéticas y la estabilidad de Oriente Medio, parece que se ha vuelto a activar ese mismo mecanismo psicológico.
Además, es de destacar, que Japón es un país que sufre terremotos, tifones y tsunamis con regularidad.
Después de eventos como el gran terremoto de Kobe (1995) o el mismo sismo y tsunami de Tōhoku (2011), la población aprendió que es importante abastecerse de productos básicos, y el papel higiénico se convirtió en un símbolo de preparación inmediata porque es indispensable y fácil de almacenar.

