Un joven identificado como Ricardo Alfonzo Castillo Suárez perdió la vida por asfixia mecánica por inmersión el sábado 4 de abril, mientras se bañaba en el complejo turístico Las Aguas de Moisés del estado Sucre, a donde viajó desde Ciudad Guayana, estado Bolívar, para disfrutar del asueto de la Semana Santa junto a sus familiares.
La tragedia ocurrió específicamente en la fosa «Bella Vista» del mencionado parque recreacional mientras la familia Castillo Suárez compartía sus vacaciones. Con este deceso, los organismos de seguridad elevaron a tres la cifra de fallecidos durante la actual temporada vacacional en el estado Sucre.
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Comisiones de los Cuerpos de Seguridad Ciudadana, Protección Civil y Bomberos acudieron de inmediato al lugar del suceso para atender la emergencia. Los órganos de rescate y salvamento ejecutaron las maniobras necesarias tras confirmarse que el menor de 16 años ya no presentaba signos vitales.
Los funcionarios locales realizaron el levantamiento del cadáver e iniciaron las investigaciones pertinentes para esclarecer las circunstancias exactas de este evento. Posteriormente, los efectivos trasladaron el cuerpo a la morgue de la zona para cumplir con los procedimientos legales de rigor, reseñó El Periódico de Monagas.
OTRO JOVEN MURIÓ EN RARAS CIRCUNSTANCIAS EN LA GUAIRA
Un joven de 18 años, identificado como Samuel Irazabal Pinzón, falleció en extrañas circunstancias durante una visita a un popular club del estado La Guaira el fin de semana pasado. A varios días de la tragedia, su familia exige que se esclarezca el caso.
Los hechos se dieron el pasado domingo en una de las piscinas del Club Mamo, ubicado en la localidad de Catia la Mar. Irazabal y varios de sus familiares, radicados en la parroquia caraqueña de Caricuao, viajaron a La Guaira para pasar un día de descanso.
Cerca del mediodía, Irazabal desapareció sin dejar rastro. «A la 1:00 pm comenzamos a buscarlo para comer, con el paso de las horas nos invadió la desesperación», dijo un familiar al medio regional La Verdad de Vargas.
A pesar de las constantes búsquedas, el paradero de Irazabal se mantuvo como un enigma. No fue hasta el lunes, 30 de marzo, cuando un vigilante vio el cadáver del joven al fondo de la piscina.
El informe forense indicó que Irazabal murió cerca de las 3 de la tarde por «inmersión». Sin embargo, la familia pide una «explicación», exhortando al «Cicpc que siga las investigaciones para saber qué pasó».

