La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que un posible «súper» El Niño está cada vez más cerca y podría provocar impactos climáticos severos a nivel global.
Según la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés), existe una alta probabilidad de que el fenómeno se desarrolle en los próximos meses con efectos más intensos de lo habitual.
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La WMO señaló que hay un 80 % de probabilidad de que El Niño se forme entre agosto y un 90 % antes de noviembre de 2026, con la posibilidad de que sus efectos se extiendan hasta el año siguiente.
El secretario general de la ONU, António Guterres, alertó que este fenómeno «echa gasolina sobre el incendio» del calentamiento global, lo que podría amplificar sus consecuencias en todo el mundo.
¿QUÉ EL FENÓMENO DE EL NIÑO?
El Niño es un fenómeno climático natural que ocurre cada dos a siete años cuando se debilitan los vientos del Pacífico ecuatorial, elevando la temperatura del océano y alterando los patrones de lluvia y temperatura, según la región implicada.
En concreto, El Niño suele estar asociado con temperaturas más altas y lluvias más intensas. Pero si este año se desarrolla como un «súper» El Niño, sus efectos podrían ser aún más severos.
De hecho, expertos advirtieron que el cambio climático está intensificando sus efectos, lo que aumenta el riesgo de eventos extremos más frecuentes y destructivos.
🆕 WMO confirms: El Niño conditions are developing and are set to influence global temperature and rainfall patterns around the world in the months ahead. Most forecast models suggest it will be at least moderate – possibly strong.
Be prepared. More info➡️ https://t.co/htyps0XfsE pic.twitter.com/0dbWunyqyU
— World Meteorological Organization (@WMO) June 2, 2026
CONSECUENCIAS
Entre las principales consecuencias se prevén lluvias intensas e inundaciones en el sur de Estados Unidos, sequías en Centroamérica y el norte de México, así como un mayor riesgo de huracanes más fuertes en el Pacífico.
También se esperan impactos en la salud pública, agricultura y el suministro de agua, con efectos desproporcionados en comunidades vulnerables de América Latina y poblaciones latinas en EEUU.
Ante este escenario, autoridades y expertos insistieron en la necesidad de reforzar sistemas de alerta temprana, planes de emergencia y políticas de adaptación climática.
El posible «súper» El Niño no solo representa un desafío meteorológico, sino también un reto humanitario y económico que podría extenderse durante varios años.

