Miguel Mendoza, el vigilante que grabó desde planta baja el momento en el que se desplomó el edificio El Molino en Caraballeda, relató cómo vivió ese momento en La Guaira y el esfuerzo que hizo para lograr sacar con vida a otra familia.
«Cuando llego a la residencia me bajo como cualquier día normal, entro, pongo mi cenita que llevaba y me pongo a grabar el video. Jamás pensé, ni tenía idea del terremoto, pero en la grabación me suena la campanita de alerta. No pienso que es un terremoto de esta magnitud y sigo normal, grabando mi video», comentó en una entrevista con Román Camacho.
«Nunca pensé que esto iba a ser así y que todo el mundo iba a ver mi video, porque si se me pierde el teléfono tal vez no se sabe del video. Cuando estaba allí sepultado, le daba gracias a Dios que todavía estaba vivo y oía a personas que gritaban que quién estaba vivo allí», acotó.
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En este sentido, explicó que a pesar del polvo logró hacerle saber a los rescatistas que estaba con vida. «Como pude hablar grité: ‘sí, estoy vivo y estoy aquí cerca, casi en la salida’. Me preguntaron si podía meter algo para que ellos vieran que se moviera algo y logré meter un palo y ellos lo vieron. Al señor lo he estado contactando porque a ese señor tengo que agradecerle el resto de mi vida por haberme sacado».
«Una experiencia aterradora y le doy gracias en cada momento a Dios por mi vida y le pido por todos los que aún pueden salir con vida de allí. Voy para cuatro años que no veo a mis hermanos y allí bajo los escombros pensé en ellos, en mi hija que la tengo en Chile y yo decía: ‘Dios mío, será que no voy a ver más a mi familia’. Yo decía ‘Dios si en tus manos está que aquí voy a quedar, que sea tu santa voluntad'», recordó.
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SALVÓ A UNA FAMILIA
Apenas lo sacaron de los escombros, el vigilante pensó de inmediato en un amigo suyo y su familia. «Cuando en ese momento a mí me sacan yo le decía a los señores que me sacaron que allí estaba Luis Lucho, un señor que desde que comencé a trabajar allí trabajaba como que de manera personal, desde el momento que lo conocí empezamos a hacer una amistad muy bonita y yo le decía a los rescatistas que estaban llegando que lo buscáramos».
«Yo a pesar de estar golpeado, lleno de polvo, y casi que desmayado porque no había ni agua, me volví a montar en el edificio para buscarlo entre los escombros a ver si lo logramos oír y fue el segundo sobreviviente. Se salvó su esposa, uno de los niños, el otro no aguantó el impacto y se murió», añadió.
Aunque aún no hay un balance oficial dio una estimación sobre las posibles víctimas en el edificio. «Yo calculo que al momento del accidente en las residencias había entre 20 y 30 personas».

