La revista científica The Economist dio a conocer que las personas que han recibido la vacuna contra el herpes zóster tendrían un 20% menos de probabilidades de desarrollar demencia durante al menos siete años.
Aunque investigaciones previas ya habían encontrado una relación entre este fármaco y un menor riesgo de demencia, un nuevo estudio aporta evidencia más sólida sobre este posible efecto protector.
El investigador Pascal Geldsetzer, de la Universidad de Stanford, encabezó esta nueva pieza científica y aprovechó un experimento natural realizado en Gales. En esa localidad del Reino Unido, las autoridades de salud ofrecieron la vacuna de manera gratuita a personas que tenían edades comprendidas entre los 70 y los 79 años.
Los investigadores analizaron detalladamente los historiales médicos de más de 280 mil adultos mayores, con edades entre los 71 y los 88 años, que no presentaban demencia al inicio del estudio. El análisis estadístico del equipo se concentró específicamente en personas cercanas al límite de elegibilidad para recibir la inyección.
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Durante los años posteriores, el equipo médico comparó la evolución de la salud de todos los participantes involucrados en el experimento. De esta manera, encontraron que quienes recibieron la vacuna contra el herpes zóster presentaron un 20% menos de riesgo de desarrollar demencia en sus vidas.
Los expertos comprobaron que este beneficio preventivo se mantuvo durante al menos siete años después de la aplicación de la dosis correspondiente. «Estábamos súper emocionados por este hallazgo porque demostró que una intervención tan simple y barata podría potencialmente evitar una quinta parte de los casos», afirmó Geldsetzer.
El equipo de investigación también realizó un estudio reciente que sugiere que la vacuna podría ayudar a ralentizar la progresión de la demencia en personas que ya fueron diagnosticadas. Esta conclusión abre nuevas posibilidades para el tratamiento de la patología en personas de la tercera edad.
«Lo más emocionante es que esto sugiere que la vacuna contra la culebrilla no solo tiene beneficios preventivos y de retraso en la aparición de la demencia, sino también potencial terapéutico para quienes ya la padecen», señaló el investigador responsable de la publicación.
OTRO HALLAZGO EN ESTA VACUNA
Otro hallazgo relevante fue que la protección observada resultó más pronunciada en las mujeres que en los hombres dentro de la muestra. Los científicos sospechan que esta marcada diferencia podría estar relacionada con la respuesta del sistema inmunológico o con la forma en que evoluciona la enfermedad según el sexo.
Los investigadores plantean dos posibles explicaciones biológicas para entender por qué la vacuna podría reducir el riesgo de demencia en la población. La primera hipótesis señala que el virus de la varicela-zóster podría contribuir al desarrollo de la demencia mediante procesos de inflamación o daño en el sistema nervioso.
Este perjuicio neurológico ocurriría incluso cuando el virus de la varicela-zóster permanece totalmente inactivo dentro del organismo de los pacientes. La segunda teoría sostiene que la vacuna estimularía el sistema inmunológico, particularmente las células B, fortaleciendo la respuesta frente a otros patógenos que podrían influir en la enfermedad.

