Un joven de tan solo 20 años, llamado Gianlander Jesús Astudillo Sanoja, quien vivía en la OPP 27 contó cómo perdió a 10 familiares durante los terremotos del 24 de junio
«Mi abuela estaba viva, tenía dos placas encima, una que le tapaba la cabeza y otra que le tapaba las rodillas hasta los pies. Estaba viva, se quejaba mucho, pero yo no la pude sacar porque estaba solo. Me quedé hasta que ella murió. No había nadie que me ayudara, todo el mundo corría vuelto loco por ahí», recordó en conversación con Maryorin Méndez.
«Yo estaba desesperado porque quería sacar a mi abuela, que era como mi mamá y siempre vivía con ella, vivía también con mi mamá, pero más con mi abuela. La saqué a los dos días que llegó una familia de Caracas y nos ayudaron a sacarla», indicó.
Desde el primer momento Gianlander empezó a ayudar a las personas a pesar de tener el hombro lesionado y dolor en la columna. «A mi abuelo lo vi y tenía una columna del pecho hacia arriba, tapándolo completo. Él tuvo un accidente en la moto y no podía correr, se quedó en su casa sentado porque tenía una pierna partida. Al día siguiente lo iban a llevar al hospital para operarlo. A él lo sacamos a la semana porque estaba muy difícil sacarlo».
«Perdí a 10 familiares, mi abuela, mi abuelo, a mi papá, mi hermano, mi hermana, mi sobrino, mis dos sobrinitas que las sacaron ayer de este mismo hueco y dos primitos que sacaron a uno y falta uno que lo están buscando todavía», contó.
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«Me queda nada más mi mamá que gracias a Dios estaba trabajando y mi hermana mayor que estaba en Caracas con mi otra sobrinita y perdió a su hijo que era mi sobrino que estaba con mi papá porque vivía con nosotros. Lo sacamos como al tercer día», señaló.
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Asimismo, recordó que logró sacar con vida a dos familiares. «También me quedó mi tío, que lo saqué yo. Yo saqué a mi prima y el hueso más grande de la pierna se le partió en cinco, la cargué como pude porque eso estaba agarrando candela y luego unos amigos míos me ayudaron a bajarla. Ya la operaron y la tienen en el hospital».
Por otra parte, reprochó que la ayuda empezó a llegar a partir del segundo y tercer día. «Si la ayuda hubiera llegado rápido hubieran salvado a un poco de personas. Había mucha gente viva todavía pidiendo auxilio bajo los escombros. Yo con el dolor que tenía saqué a varias personas. Me pedían ayuda y yo los sacaba».
«Ahora soy el hombre de la casa y me toca ayudar a mi mamá, porque perdió a toda su familia, perdió todo lo que tenía», concluyó.
Gianlander sigue en el sitio desde el 24 de junio, ya que espera encontrar los restos de otra familia que era cercana a él.

