La embajada del Reino Unido en Caracas reconoció la loable labor de Carlos Aguilar, un venezolano oriundo de Táchira, que tras los terremotos del 24 de junio lo dejó todo para ayudar a las víctimas en La Guaira.
«Tras el terremoto en Venezuela, la solidaridad tomó distintas formas», señaló la embajada, quien publicó un video de Aguilar contando su historia.
«Estoy aquí en el hospital de campaña del Reino Unido, pero mi aventura comenzó con el equipo de rescate ISAR UK. Inmediatamente cuando ocurrió este desastre tuve un sentir de venir a ayudar aquí, ya que en esta zona de Playa Los Corales frecuentaba mucho los fines de semana para bañarme un rato en la playa con la familia durante un tiempo que estuve viviendo en Caracas», contó.
«Al ver las imágenes de la destrucción eso me tocó las fibras. Hace mucho tiempo hice un curso de primeros auxilios y rescate y los conocimientos quedan, por lo que dije que tenía que venir», indicó.
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Al no contar con los recursos suficientes, tuvo muchos problemas para realizar el largo viaje desde Táchira. «Fue una odisea para llegar. No había autobuses, aviones, ni nada, pero el plan de Dios es perfecto y quiso que lograra llegar».
Tras el terremoto en Venezuela, la solidaridad tomó distintas formas.
Carlos Aguilar, entrenador de fútbol de San Cristóbal (Táchira), viajó a Caracas para colaborar como traductor de los equipos de rescate de @UK_ISAR_TEAM y el hospital de @UKEMT.
«Hoy estoy más convencido… pic.twitter.com/BeziDpqahf
— UK in Venezuela 🇬🇧🇻🇪 (@UKinVenezuela) July 21, 2026
Al llegar a La Guaira ni siquiera sabía dónde iba a dormir. Sin embargo, un golpe de suerte lo cambió todo. «Estaba pasando la noche en la cancha de fútbol y veo que llegan cuatro rescatistas con la bandera del Reino Unido y estaban preguntando, buscando información pero nadie les entendía porque estaban hablando en inglés. Yo me les acerqué y les dije que si los podía ayudar, que sabía inglés. Me dijeron -¿Sabes inglés?- y yo: ‘sí’. Me dijeron -Perfecto, bienvenido al equipo-«.
«Inmediatamente me abrieron los brazos y empecé a acompañarlos en todo el trayecto que fue una semana para mí impresionante de trabajo junto a esos profesionales en el área de rescate», señaló.
Destacó que uno de los momentos más emocionantes en este trabajo de ayuda evidentemente es cuando se logra sacar a alguien con vida de los escombros. «Es imposible no contener las lágrimas de la emoción y la verdad que lo sentimos todos como si fuéramos familia. Aquí no importa el apellido, el color de piel o el parentesco, sino que todos aquí somos familias y hermanos», concluyó.

