El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, convocó para este miércoles en Rabat (Marruecos) una reunión de urgencia con la cúpula directiva del organismo, después de que su plan para privatizar parcialmente la comercialización de la Copa del Mundo desatara el rechazo de varias confederaciones y pusiera en duda su liderazgo.
Según informó la agencia PA Media, al encuentro asistirán el secretario general Mattias Grafstrom, el jefe de gabinete Daniel O’Toole, el director jurídico Emilio García Silvero, el responsable de federaciones miembro Elkhan Mammadov, la directora de Recursos Humanos Kimberly Morris, el director de medios Bryan Swanson y el director de comunicaciones David Farrelly.
LEA TAMBIÉN: FIFA EN EL OJO DEL HURACÁN: UEFA PREPARA ACCIONES LEGALES CONTRA POLÉMICO PROYECTO DE APERTURA A CAPITALES PRIVADOS
La convocatoria llega tras un fin de semana marcado por la retirada definitiva del proyecto conocido como FIFA Forward Enterprise (FFE), una empresa que iba a encargarse de comercializar los torneos del organismo y de la que se planeaba vender un 20 % a inversores privados.
La polémica estalló el 28 de julio, cuando ‘The Times’ y el ‘Financial Times’ revelaron los planes antes de que la propia FIFA los confirmara oficialmente.
La UEFA, Conmebol, la CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol rechazaron de forma contundente la iniciativa, y desde Europa llegaron incluso a amenazar con boicotear las competiciones de la FIFA, incluido el Mundial, si no se abandonaba el proyecto.
La presión surtió efecto y el pasado sábado la FIFA dio marcha atrás a los planes, aunque las amenazas de acciones legales en contra persisten.

NO CALMÓ LAS AGUAS
De hecho, el retroceso no bastó para calmar las aguas. La UEFA aseguró haber «perdido la confianza» en Infantino, y federaciones como la de Inglaterra y la de Gales retiraron formalmente su respaldo a una eventual reelección del suizo-italiano al frente del organismo.
En paralelo, varios miembros del Consejo de la FIFA buscan reunir los 19 votos necesarios para exigirle explicaciones tanto por el plan de privatización como por su gestión del caso de Folarin Balogun durante el reciente Mundial 2026; si no lo logran, o si Infantino se niega a comparecer, contemplan un «boicot de gobernanza» que dejaría al organismo prácticamente paralizado.
En medio de la tensión, Grafstrom envió un correo al personal de la FIFA agradeciendo su trabajo durante el Mundial y reconociendo que la organización atraviesa «una agitación difícil de comprender y aceptar».
El secretario general prometió que los empleados serán «defendidos y protegidos» del actual «contexto político» y cerró su mensaje con un llamado a la continuidad institucional.
«Las personas, los momentos inestables y los episodios desafortunados van y vienen. La institución, su misión y su responsabilidad hacia el fútbol mundial continúan», dijo.

