José Antonio Maya, médico clínico y perito de parte del neurocirujano Leopoldo Luque, principal acusado en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, declaró este jueves, 17 de septiembre, que el astro del fútbol argentino falleció porque era un paciente muy «difícil» de atender.
De acuerdo con el testimonio, citado por EFE y otros medios, Maradona murió de forma súbita y se señaló que la responsabilidad de no haber sido revisado a tiempo recayó en su propia negativa a dejarse atender por los médicos.
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«Maradona se murió de golpe y no hubo alternativa. Las cosas que podían haberse detectado exigían mínimamente que el médico pudiera verlo. Lo que pudo haberse manifestado ahí es el principio de autonomía. No es culpa de Maradona, es responsabilidad de Maradona», dijo Maya.
Consultado sobre las señales que antecedieron al deceso, el perito explicó que existían indicios que ameritaban una evaluación médica, pero que esta nunca pudo concretarse porque el propio Maradona se lo impidió, en ejercicio de su derecho a decidir sobre su cuerpo.
El testigo recordó que, días antes de morir, el exfutbolista había despedido a su equipo médico —integrado por Luque, el clínico Pedro Di Spagna y el nutricionista Luciano Spena— y que incluso llegó a negarse a recibir a Di Spagna cuando este acudió a su domicilio tras un aviso sobre un edema en una de sus piernas.
Para Maya, ese comportamiento reflejaba un patrón que se repitió hasta el final. «Pienso que cuando Maradona se sintió enfermo permitió que los médicos actuaran y acá se sentía lo suficientemente bien para no darle oportunidad a un médico para que actúe», agregó el perito de parte.
¿QUÉ DIJO EL CARDIÓLOGO?
Sobre el estado cardíaco del ídolo, Maya coincidió con lo declarado horas antes por el cardiólogo Ricardo Iglesias al negar que Maradona padeciera una patología de riesgo.
El perito recordó que los diagnósticos sobre su corazón habían variado con los años y que los estudios más recientes no respaldaban la hipótesis de una enfermedad cardíaca subyacente.
«En el 2000 dijeron que la cocaína había producido una miocardiopatía irrecuperable, pero en el 2007 dijeron que su corazón estaba sano», matizó Maya, quien además precisó que las paredes del corazón de Maradona estaban engrosadas y no adelgazadas, como ocurre en la miocardiopatía dilatada.

SU CORAZÓN «ERA ABSOLUTAMENTE NORMAL»
En tanto, se enfatizó que Maradona «no tenía patologías evidenciables», su corazón era «absolutamente normal» y se recalcó que tuvo una «muerte súbita», así lo confirmó Iglesias en el mismo juicio que tiene a siete profesionales de la salud en el banquillo de los acusados.
«Fue una muerte súbita. Los eventos agudos súbitos son inesperados y no había elementos que preanunciaran un final de este tipo», dijo Iglesias.
El testimonio del cardiólogo contradijo a médicos y peritos que declararon antes en el juicio, que aseguraron que Maradona tenía una miocardiopatía dilatada, que su corazón estaba agrandado y que encontraron coágulos compatibles con «una agonía de hasta 12 horas».
«No tenía patologías evidenciables. Tiene dos ecocardiogramas realizados el último año, resistió tres cirugías, fue visto por 17 médicos en tres instituciones distintas y ninguno le detectó ninguna patología», aseguró Iglesias.
Maradona murió el 25 de noviembre de 2020, mientras estaba sometido a un tratamiento domiciliario, que es el objeto principal de debate en este juicio.
Se juzga en este proceso al neurocirujano y médico de cabecera de Maradona, Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, la coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Forlini, el psicólogo Carlos Díaz, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, el enfermero Ricardo Almirón y el médico clínico Pedro Di Spagna, todos acusados de homicidio simple con dolo eventual.

