Miles de personas en Estados Unidos han pasado los últimos días atrapadas cerca del baño, víctimas de un parásito que provoca la llamada ‘diarrea explosiva’ y se esconde en las hojas de la lechuga y, que además, el lavado común no logra eliminar.
De acuerdo con diversos medios, entre ellos El Nuevo Herald, el país enfrenta un brote de rápida propagación de ciclosporiasis (causante de la diarrea explosiva), infección gastrointestinal que ya suma cerca de 7.000 casos potenciales, más de 3.300 de ellos solo en Michigan, donde las autoridades identificaron a la lechuga contaminada como probable origen del contagio.
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Sin embargo, es casi seguro que el número real de casos es mayor, ya que la mayoría de las personas no buscan atención médica cuando tienen diarrea.
«Eso se debe a la falta de diagnóstico y también a que hay casos que probablemente sean leves. Mucha gente no se va a declarar y, por lo tanto, no se la incluirá en las pruebas», explicó por su parte Jeanne Marrazzo, directora de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de EEUU, quien calculó que el número real de infectados duplica al menos las cifras oficiales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Además, los diagnósticos se complican, ya que los laboratorios no analizan la ciclosporiasis de forma rutinaria. Para quienes sí la padecen, advirtió, el cuadro puede prolongarse mucho más allá de un episodio aislado: «Realmente debilita a las personas», alertó la especialista.
¿POR QUÉ EL BROTE DE DIARRA EXPLOSIVA ES DIFÍCIL DE CONTENER?
El motivo por el que este brote resulta tan difícil de contener tiene que ver con la naturaleza misma del parásito. Norman Beatty, profesor de medicina en la Universidad de Florida, explicó que el Cyclospora cayetanensis se aloja en las grietas de frutas y verduras crudas —sobre todo hierbas, lechuga y bayas— y, a diferencia de otros patógenos alimentarios, resiste el cloro y los desinfectantes que usa la industria.
«A pesar de los métodos comerciales de lavado de los productos que llegan a nuestros supermercados, los ooquistes pueden seguir adhiriéndose», señaló.
Indicó, que como estos alimentos rara vez se cocinan, no existe una forma sencilla de eliminar el riesgo antes de comerlos.

RECOMENDACIONES
Es por ello, que los CDC de EEUU y las autoridades sanitarias dieron a conocer sus recomendaciones para reducir el riesgo de contraer la enfermedad. Entre ellas se incluyen:
- Comprar lechugas enteras en lugar de lechuga ya lavada y envasada.
- Desechar dos o tres capas de hojas, lavar las hojas interiores y pelar los productos siempre que sea posible, ya que el parásito suele alojarse en la superficie exterior.
- Frotar las frutas y verduras de consistencia firme, como los melones y los pepinos, con un cepillo limpio para productos agrícolas y «eliminar las zonas dañadas o magulladas».
- Asimismo, se debe refrigerar las frutas y verduras cortadas, peladas o cocidas lo antes posible; según los CDC, esto significa hacerlo en un plazo de dos horas.
Por último, enfatizaron que cocinar al vapor los productos frescos, como el brócoli, durante unos minutos debería bastar para eliminar el parásito.

