Un avión privado se estrelló en el Aeropuerto Internacional de Bangor, en Maine (EEUU), dejando al menos seis personas fallecidas, según confirmaron este lunes, 26 de enero, autoridades locales.
De acuerdo con datos citados por The New York Times y otros medios locales, el avión, un Bombardier Challenger 600, se precipitó a tierra alrededor de las 7:45 de la noche del domingo, mientras intentaba despegar en medio de una intensa tormenta invernal que afectaba la Costa Este de los Estados Unidos.
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Las primeras horas tras el siniestro estuvieron marcadas por la confusión sobre el número exacto de ocupantes. Un informe inicial de la Administración Federal de Aviación (FAA, por siglas en inglés) señalaba que siete pasajeros habían muerto y un miembro de la tripulación había resultado gravemente herido.
Sin embargo, la policía de Bangor aclaró más tarde que el manifiesto de vuelo registraba solo seis personas a bordo y que ninguna fue trasladada con vida a un hospital, por lo que se presume que todos los ocupantes fallecieron en el lugar.
NO HAN IDENTIFICADO A LAS VÍCTIMAS
Hasta el mediodía de este lunes, las autoridades no habían revelado la identidad de las víctimas. La FAA informó que, según datos preliminares, el avión se estrelló poco después de iniciar el despegue, quedó invertido y posteriormente se incendió.
De momento, aunque la región estaba bajo fuertes nevadas y vientos, no se ha determinado si las condiciones meteorológicas influyeron directamente en el accidente.

En una conferencia de prensa, el director del aeropuerto, José Saavedra, destacó que los equipos de emergencia llegaron al lugar en menos de un minuto.
Precisó que la respuesta incluyó unidades de la Guardia Nacional Aérea de Maine, bomberos de Bangor y personal de aproximadamente 10 municipios cercanos, que trabajaron para controlar el incendio y asegurar la zona en medio de la tormenta.
INVESTIGACIÓN
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) anunció que un equipo de investigadores se trasladaría a Maine para iniciar las pesquisas, aunque advirtió que el clima podría retrasar su llegada uno o dos días.
Mientras tanto, el aeropuerto de Bangor permaneció cerrado el lunes y se esperaba que continuara sin operaciones al menos hasta la tarde de este martes, mientras los equipos trabajaban en la remoción de escombros y la evaluación del área afectada.

