Un hombre de 53 años identificado como Ronald Williams asesinó a sus cuatro hijos y la madre de los niños, Kelly George, de 44 años, en una vivienda de Winfield, en Kansas (EEUU). Llamó a la policía y confesó el crimen, pero lo que hizo después dejó en shock incluso a las propias autoridades.
Las víctimas menores eran Carol, de nueve años; Sarah, de cinco; Kelly Magee-Williams, de tres, y Ronald Jr., de siete. El jefe policial Robbie DeLong calificó el hecho como algo nunca visto en sus más de dos décadas de carrera, de acuerdo con lo reseñado por NBC News.
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El funcionario detalló que el propio atacante llamó al número de emergencias a las 8:50 de la mañana de este martes, 11 de agosto, para confesar el crimen.
Los oficiales, que por casualidad se encontraban a solo dos cuadras atendiendo un choque vehicular, llegaron rápido, pero un disparo escuchado desde la puerta los hizo retroceder.
«EL ATRICHERAMIENTO» DURÓ MÁS DE DOS HORAS
Convencidos de que enfrentaban a un tirador armado y atrincherado, montaron un perímetro de seguridad que se mantuvo por más de dos horas.
Recién con el refuerzo de un equipo SWAT regional y agentes del Sheriff del Condado de Cowley, los efectivos entraron a la fuerza pasadas las 11:00 de la mañana y hallaron los seis cuerpos sin vida.
Según explicó el agente Jason Diaz, de la Oficina de Investigaciones de Kansas, todo indica que el disparo final que los agentes escucharon al llegar fue el que el propio agresor se infligió, lo que significa que la familia ya estaba muerta antes de que comenzara el operativo de rescate.
HISTORIAL DELICTIVO
Ronald Williams tenía un extenso historial delictivo, que incluía el registro como delincuente sexual y múltiples cargos por delitos graves que abarcaban casi tres décadas en varios condados del este de Kansas.
Williams era un delincuente sexual registrado, condenado en 1998 por intento de actos lascivos con un menor.
Los registros judiciales, citados por medios locales, muestran que enfrentó múltiples cargos por delitos graves desde 1995, incluyendo agresión, asalto a agentes del orden, intento de violación, secuestro y delitos relacionados con drogas.
Asimismo, las autoridades indicaron que habían tenido encuentros con Williams incluso en las últimas semanas. El propio DeLong afirmó que los agentes tenían más de 20 denuncias policiales relacionadas con la familia.

«Sí, entre 20 y 22 por diversas llamadas sobre diferentes asuntos; no solo nos llamaban ellos, sino que también nos llamaban a nosotros», dijo DeLong.
Los documentos judiciales de 2005 también muestran que Williams encerró a una mujer en su casa y la amenazó con golpearla si se iba.
En septiembre de ese año, Williams golpeó a la mujer y estranguló hasta que perdió el conocimiento.
La mujer declaró luego que creía que Williams pensaba que estaba muerta, y que cuando vio que estaba viva, intentó golpearla con un antirrobo para el volante. Sin embargo, un vecino intervino y llamó al 911.
Williams fue acusado en relación con ese incidente de intento de asesinato en segundo grado, agresión con agravantes, daños a la propiedad, detención ilegal, dos cargos de poner en peligro a un menor y dos cargos de agresión física.

