Lo que se sabe de Karyna Shuliak: la joven heredera de la millonaria fortuna de Jeffrey Epstein

Luis Alfredo Ledezma
5 Min de Lectura
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Jeffrey Epstein firmó un documento que reveló la forma en que pretendía distribuir su fortuna / Archivo

La figura de Karyna Shuliak, una odontóloga bielorrusa prácticamente desconocida hasta 2019, emergió como uno de los personajes más enigmáticos en el universo que rodeó al delincuente sexual fallecido ese mismo año Jeffrey Epstein. En concreto, luego de que se revelara, que figura como la principal heredera del magnate. 

Desde la muerte del financista en una celda federal de Manhattan, su nombre ha aparecido repetidamente en documentos judiciales, reportes periodísticos y registros patrimoniales que la sitúan en el centro de decisiones clave tomadas por Epstein en los últimos días de su vida. 

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Su rol, hasta entonces invisible para la opinión pública, ha despertado nuevas preguntas sobre la intimidad, vínculos e intereses que orbitaban alrededor del magnate. 

Nacida en Minsk en 1989, Shuliak llegó a Estados Unidos en 2009 para estudiar odontología, un camino académico que la llevó a graduarse en Columbia University y obtener licencia profesional.  

Su vida dio un giro inesperado alrededor de 2010, cuando se convirtió en la pareja estable de Epstein, poco después de que él cumpliera condena por delitos relacionados con prostitución de menores.  

Desde entonces, su nombre comenzó a aparecer en direcciones vinculadas a propiedades del financista, incluida una oficina dental en St. Thomas, Islas Vírgenes, asociada a empresas controladas por él. 

Aunque mantuvo un perfil bajo, su presencia en el entorno privado de Epstein era constante. 

Uno de los episodios más llamativos revelados por las investigaciones oficiales, es que Shuliak fue la última persona con la que Epstein habló por teléfono antes de morir.  

Identificada como “Persona 1” en los registros de la cárcel, su comunicación con él en las horas previas al colapso del financista alimenta especulaciones y teorías, aunque las autoridades no han señalado indicios de criminalidad en el caso.  

Este detalle, sin embargo, reforzó la percepción de que su vínculo con Epstein era más profundo y significativo de lo que se conocía públicamente. 

Shuliak tuvo una carrera profesional como odontóloga licenciada en Estados Unidos / Archivo

TESTAMENTO 

Pero, el mayor impacto mediático, llegó con la revelación de su papel en el testamento de Epstein.  

Firmado apenas 48 horas antes de su muerte, el documento la sitúa como una de las principales beneficiarias de una fortuna que alguna vez rondó los 600 de millones de dólares.  

Según los registros, Shuliak estaba destinada a recibir cerca de 100 millones de dólares, además de propiedades emblemáticas como la residencia de Manhattan, la mansión de Palm Beach, el rancho en Nuevo México, un apartamento en París y las islas privadas Little Saint James y Great Saint James.  Incluso se menciona un anillo de diamantes de 33 quilates, entregado “en contemplación de matrimonio”. 

Sin embargo, la creación del fideicomiso “Trust 1953” y los pagos a víctimas han reducido drásticamente el patrimonio disponible, dejando en duda cuánto, si algo, podría recibir finalmente. 

¿QUÉ HACE ACTUALMENTE?  

Actualmente, Karyna Shuliak mantiene un perfil extremadamente discreto. Su licencia dental en Florida figura como inactiva y no existen señales de actividad profesional reciente.  

Su matrimonio en 2013 con Jennifer Ann Kalin — una persona vinculada al entorno de Epstein y cuya relación fue considerada por diversos medios como un arreglo migratorio— se disolvió tras el arresto de Epstein en 2019. 

Mientras los tribunales continúan procesando los activos del magnate y documentos siguen saliendo a la luz, Shuliak permanece como una figura envuelta en misterio. Se trata una mujer que pasó de la anonimidad a ser heredera designada de una fortuna monumental, y cuyo verdadero papel en la vida —y muerte— de Epstein sigue siendo objeto de escrutinio y debate. 

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