Las autoridades de Florida (EEUU) adoptaron medidas urgentes en el centro de inmigración conocido como «Alligator Alcatraz», ubicado en el corazón de los Everglades, tras la amenaza inminente sobre el paso de huracanes en la región.
De acuerdo con un reporte citado por Independent y otros medios, se precisó que las estructuras de las instalaciones solo pueden soportar vientos de hasta 119 kilómetros por hora (74 millas por hora), equivalentes a un huracán o tormenta tropical de categoría 1.
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Ante esta situación, se evacuaron a todos los detenidos. Las autoridades indicaron que la medida era una precaución de seguridad ante la próxima temporada de huracanes, que se extiende de junio hasta noviembre.
Kevin Guthrie, director ejecutivo de la División de Gestión de Emergencias de Florida, aseguró que «nunca, bajo ninguna circunstancia, hubo intención de dejar a personas en esas instalaciones durante una tormenta tropical», en declaraciones recogidas por WFTV.
Sin embargo, el futuro del centro sigue siendo incierto. Mientras algunas versiones apuntan a una posible reapertura tras la temporada de huracanes, otros informes afirman que podría ser cerrado de forma definitiva debido al elevado costo de operación y mantenimiento en una zona tan expuesta, y que el tema de los huracanes sería una «excusa».

POLÉMICO CENTRO IMPULSADO POR TRUMP
Alligator Alcatraz abrió sus puertas en julio del año pasado en el emplazamiento de una pista de aterrizaje en desuso, a unos 65 kilómetros al oeste de Miami.
Fue uno de los varios centros de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) que se inauguraron bajo la dirección de la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, con el fin de agilizar la política migratoria restrictiva del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Más de 1000 detenidos estuvieron recluidos en el centro, que según Trump albergaría a «las personas más peligrosas del planeta», llegando incluso a bromear diciendo que los que intentaran escapar tendrían que correr más rápido que los caimanes.
Construido en apenas ocho días por la administración del gobernador de Florida, Ron DeSantis, el centro quedó envuelto en la polémica desde su inauguración, con demandas que denunciaban hacinamiento, condiciones insalubres y un trato severo hacia los detenidos, además de presunto uso excesivo de la fuerza por parte de los guardias, mientras que organizaciones ambientalistas advirtieron sobre el posible impacto y daño ecológico en el ecosistema de los Everglades.

