El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, confirmó que su país absorberá la mayor parte de las exportaciones petroleras de Venezuela, con el fin de abastecer las refinerías ubicadas en la Costa del Golfo.
La declaración, ofrecida en una entrevista con Fox News, marca un nuevo capítulo en la relación energética entre ambos países, en un momento en el que Estados Unidos busca asegurar suministros estratégicos y Venezuela intenta recuperar su capacidad económica.
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Wright explicó que el petróleo proveniente de los tanqueros venezolanos ya está siendo comercializado y que las refinerías de Texas y Luisiana —diseñadas hace medio siglo para procesar crudo pesado venezolano— están especialmente interesadas en recibir estos cargamentos.
Según el funcionario, la compatibilidad técnica entre la infraestructura estadounidense y el tipo de crudo venezolano facilita una rápida integración de estos volúmenes al sistema energético norteamericano.
Aunque parte del petróleo será colocado en mercados europeos y asiáticos, el secretario subrayó que la mayor proporción se dirigirá a Estados Unidos.
Más allá de la producción de gasolina, diésel y combustible para aviones, Wright destacó que el suministro venezolano permitirá reducir los costos del asfalto, un insumo clave en medio del auge de la construcción que vive el país.
Este componente, dijo, es esencial para mantener la competitividad del sector y abaratar proyectos de infraestructura.
«Queremos reducir el costo del asfalto (…) a medida que tenemos un nuevo auge de la construcción», señaló Wright.
FONDOS DE LAS VENTAS
Consultado sobre el destino de los ingresos generados por estas ventas, Wright fue directo: los fondos irán a Venezuela. Aseguró que el país sudamericano experimentará un “enorme aumento” en sus rentas, lo que —según su visión— contribuirá a que la nación “se ponga de pie nuevamente”.
No obstante, Wright también vinculó esta política energética con objetivos de seguridad nacional y geopolítica. Sostuvo que el incremento del suministro venezolano ayudará a reducir los costos de energía en Estados Unidos y a disminuir la criminalidad y el flujo de drogas.
Además, enmarcó la medida como un esfuerzo para contrarrestar la influencia de actores extranjeros en el hemisferio occidental. Mencionó particularmente a Irán, Rusia, China y Cuba como factores desestabilizadores. “Ha pasado demasiado tiempo aguantando esto. Vamos a ponerle fin”, sentenció.
On it Mr. President.
You have my attention to this matter. https://t.co/nrJPfzsQUK
— Secretary Chris Wright (@SecretaryWright) January 7, 2026
PRIMERA VENTA
Como se reportó hace varios días, Washington completó su primera venta de petróleo venezolano valorada en unos 500 millones de dólares. Así lo informó un portavoz del mismo Departamento de Energía de Estados Unidos, y se esperan más en los próximos días y semanas.
“Estamos obteniendo un precio aproximadamente 30 % más alto cuando vendemos el mismo barril de petróleo que el que vendieron hace tres semanas”. Lo dijo el pasado jueves el mismo Wright, pero sin especificar los precios.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció hace par de semanas que Venezuela entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, actualmente sujetos a sanciones estadounidenses, que se venderían a los precios vigentes del mercado.
En una publicación en redes sociales, indicó que él controlaría las ganancias para garantizar que los fondos beneficien tanto a Venezuela como a Estados Unidos.
Ese sería solo el primer tramo del petróleo acordado, ya que el Departamento de Energía ha dicho que las ventas del crudo de Venezuela continuarán “indefinidamente”.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo. Esto, con alrededor de 303 mil millones de barriles, pero años de subinversión han dejado a su industria petrolera en grave declive, con una producción ahora de alrededor de 800.000 barriles por día desde un pico de 3,5 millones de barriles de petróleo en la década de 1990.

