El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, defendió este jueves, 3 de septiembre, desde la Casa Blanca el nuevo acuerdo petrolero con Venezuela, calificándolo como una medida que reporta beneficios simultáneos a distintos sectores.
«Es bueno para los venezolanos, es bueno para cualquiera que compre gasolina y es bueno para el contribuyente estadounidense», resumió Vance ante las críticas y dudas que ha generado el pacto durante una rueda de prensa.
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El vicepresidente sostuvo que el acuerdo abre la puerta a la entrada de capital privado estadounidense en el sector petrolero venezolano, lo que a su juicio se traducirá en beneficios económicos tangibles para el país.
«Las empresas privadas, las compañías estadounidenses, entrarán allí y generarán muchos ingresos», afirmó, en referencia a las cerca de 65.000 millones de barriles de reservas que, según explicó, podrán ponerse en explotación efectiva y estarán bajo control de su país.
MERCADO GLOBAL Y BENEFICIOS PARA EEUU
Vance planteó además que el efecto del acuerdo no se limitará al territorio venezolano, sino que impactará en el mercado energético global al aumentar la oferta disponible.
«Si los mercados mundiales reciben más suministro, eso reducirá los costes», señaló, al tiempo que indicó que parte de los ingresos generados irá tanto a Venezuela como directamente al pueblo estadounidense.
El vicepresidente también relacionó esta política con la crisis abierta con Irán y con las amenazas contra el tráfico marítimo internacional, que según dijo mantienen elevados los precios de la energía.
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«No podemos depender de nadie para el suministro mundial de energía y gas», dijo, en un discurso donde además cuestionó la respuesta «ridícula» de algunos aliados europeos, entre ellos España, ante las tensiones con Teherán.
Para cerrar su intervención, Vance enmarcó el acuerdo dentro de una estrategia más amplia de seguridad nacional orientada a reducir la dependencia exterior de recursos estratégicos.
«Si hemos aprendido algo en los últimos 40 años es que el suministro de minerales críticos y recursos realmente importa», afirmó, al justificar la apuesta de la Administración Trump por asegurar reservas energéticas dentro del continente americano.
Por eso insistió, en que el acuerdo, «es simplemente un testimonio asombroso de cómo podría verse una política exterior inteligente y cómo retroalimenta resultados positivos para el pueblo estadounidense. Efectivamente, una nueva reserva de petróleo de 65.000 millones de barriles para Estados Unidos».

