La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) elevó al 95 % la probabilidad de que el fenómeno El Niño alcance una intensidad muy fuerte en el Pacífico durante el trimestre octubre-diciembre de 2026.
Así se advirtió este jueves, 13 de agosto, según la actualización del Informe de Diagnóstico ENSO, un documento mensual, que reúne los pronósticos oficiales para la evolución de la Oscilación del Sur de El Niño.
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El nuevo boletín confirma la magnitud del fenómeno: la probabilidad de un El Niño muy fuerte (un Súper El Niño) entre octubre y diciembre subió unos 14 puntos porcentuales, del 81 % en julio a cerca del 95 % en agosto.
Con este ajuste, la posibilidad de un evento apenas moderado o fuerte prácticamente desapareció, quedando en torno al 5 %, lo que deja al calentamiento extremo del Pacífico ecuatorial como el escenario prácticamente inevitable para la agencia estadounidense.
Our Monthly *GLOBAL* Temperature and Precipitation is out again today, for July: https://t.co/qX4y00Duzv
— NOAA (@NOAA) August 11, 2026
El ritmo de calentamiento oceánico respalda ese pronóstico. De acuerdo con Meteored, el fenómeno se aproxima al umbral de «muy fuerte» a una velocidad excepcional, tras el rápido e intenso calentamiento del Pacífico observado desde mediados de abril, con anomalías que en julio ya superaban los 2 grados Celsius en el Pacífico ecuatorial oriental, mientras el índice El Niño 3.4 llegaba a 1.4 grados.
La comparación con el precedente más citado resulta elocuente, ya que el Súper El Niño de 1997-98 no cruzó ese umbral, sino hasta el 20 de agosto, mientras que en 2026 el fenómeno lo alcanzó antes en el calendario, lo que anticipa un pico de mayor intensidad.
Más llamativo aún es que la NOAA calcula un 69 % de probabilidad de que este episodio supere en intensidad a todos los registrados desde 1950, incluidos los extraordinarios eventos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, lo que lo convertiría en el más fuerte desde que existen registros modernos.
La agencia también proyectó que la fase muy fuerte se prolongue con más del 90 % de probabilidad durante el otoño y el invierno del hemisferio norte, es decir, hasta bien entrado 2027.
¿QUÉ SE ESPERA PARA AMÉRICA LATINA?
El escenario pone a América Latina en alerta por sus posibles efectos en lluvias, cosechas y mercados agrícolas.
«Cambios importantes en precipitaciones pueden repercutir sobre fechas de siembra, potencial de rendimiento, disponibilidad de agua, estado de caminos rurales y funcionamiento de la infraestructura logística», se advierte en la última actualización.
La NOAA advirtió, sin embargo, que un evento más intenso aumenta la probabilidad de los impactos característicos de El Niño, aunque estos no están garantizados, por lo que recomendó a la población seguir de cerca los pronósticos estacionales.
Pero en términos simples, un El Niño de estas características puede traducirse en lluvias excesivas, inundaciones o, en algunos casos, sequías regionales.
Es por ello, que las autoridades y productores de la región ya se preparan para una campaña agrícola 2026/27 marcada por una alta variabilidad climática, cuando regiones donde viven unas 900 millones de personas registraron en julio el mes más caluroso jamás observado.

