Tragedia en Maldivas: la aterradora teoría de por qué los buzos que murieron en cueva submarina no pudieron salir

Luis Alfredo Ledezma
5 Min de Lectura
Buzos se preparan para buscar a los cuatro buzos italianos desaparecidos cerca del atolón Vaavu, en Maldivas / Archivo

El operativo internacional de rescate en Maldivas concluyó este miércoles con la recuperación de los dos últimos cadáveres de los cinco buzos italianos que murieron al quedar atrapados en una cueva submarina del archipiélago. Pero ahora la pregunta que muchos se formulan es: ¿por qué no pudieron salir?  

Para entender la complejidad de lo que ocurrió, es necesario tomar en cuenta que el fondo del atolón de Vaavu, a 60 metros de profundidad, hay una cueva que no figura en ningún mapa oficial.  

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Tiene tres cámaras conectadas por pasillos estrechos, algunas zonas donde el techo baja a apenas 1,5 metros de altura y, en su interior más profundo, un banco de arena que desde adentro parece una pared.  

Es allí donde se cree que murieron los cinco buzos italianos el pasado jueves, 14 de mayo, en lo que las autoridades maldivenses calificaron como el peor accidente de buceo en la historia del archipiélago.  

¿QUÉ HIPÓTESIS SE MANEJAN?  

La principal hipótesis que investigan las autoridades de ambos países —respaldada además por distintas fuentes— sostiene que el grupo se desorientó dentro de la cueva, ingresó a un pasadizo sin salida creyendo que conducía al exterior y agotó sus reservas de aire antes de encontrar el camino correcto. 

BANCO DE ARENA  

Según la reconstrucción de Laura Marroni, directora ejecutiva de DAN Europe —la organización que coordinó el rescate de los cuerpos— en declaraciones al diario La Repubblica, la cueva arranca con una primera cavidad amplia, iluminada y de fondo arenoso. 

Al final de esa zona se abre un pasillo de unos 30 metros de largo y tres de ancho que conduce a una segunda cámara, de forma circular, más grande y totalmente oscura. 

Asimismo, se detalló que entre el corredor y la segunda cámara hay un banco de arena. Cruzarlo hacia el interior no supone dificultad, pero al girar para salir, ese mismo «banco adquiere una forma casi vertical” que dificulta ver el pasaje de regreso.  

A la izquierda se abre además otro corredor, corto, de apenas unas decenas de metros y sin salida. Lo revelador, es que los cinco cuerpos fueron hallados justo en esa zona. 

«No había salida desde allí», dijo Marroni. «Si tomaron ese pasadizo por error, habría sido muy difícil volver, especialmente con el suministro limitado de aire», acotó.  

De izquierda a derecha, las cinco víctimas de la tragedia en Maldivas: Muriel Oddenino (31), Monica Montefalcone (51), Federico Gualtieri (31), Giorgia Sommacal (22) y Gianluca Benedetti (44). / Cortesía: Redes sociales

«SIN OXÍGENO SUFICIENTE» 

Otro dato es que los buzos empleaban tanques estándar de circuito abierto, el equipo habitual en inmersiones recreativas. Sin embargo, a unos 60 metros de profundidad, este tipo de suministro de aire reduce el margen de tiempo a unos pocos minutos. 

«Estamos hablando de 10 minutos, quizás incluso menos», precisó Marroni. «Darse cuenta de que el camino es el equivocado y tener poco aire, quizás después de ir y venir, es aterrador. Entonces respiras rápido y la reserva disminuye», explicó.  

ELEMENTOS POR ACLARAR  

La investigación deberá aclarar si los buzos llevaban nitrox, una mezcla que amplía el tiempo de permanencia bajo el agua frente al aire habitual, o si utilizaban tanques recreativos simples.  

También si contaban con iluminación adecuada y un «hilo de Ariadna», la cuerda de referencia para encontrar la salida en condiciones de nula visibilidad.  

Lo cierto, es que durante la recuperación, los espeleobuzos finlandeses encontraron restos de cuerdas de orientación cortadas o rotas. 

LOS BUZOS «NO TENÍAN EXPERIENCIA»  

El grupo estaba integrado por la profesora de biología marina Monica Montefalcone, de la Universidad de Génova; su hija Giorgia Sommacal; el biólogo Federico Gualtieri; la investigadora Muriel Oddenino; y el instructor de buceo Gianluca Benedetti. 

Según la abogada del operador turístico Albatross Top Boat «ninguno de los cinco tenía preparación específica para el buceo en cueva ni la certificación correspondiente».  

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