Claire McCombe, una mujer de 67 años, acaba de recorrer en bicicleta 11.000 kilómetros (6.835 millas) desde Portugal hasta Noruega. Lo hizo para concientizar sobre la enfermedad de la neurona motora y honrar la memoria de su padre, quien la padeció.
Originaria de Northamptonshire, McCombe partió en su bicicleta, a la que llama Margaret, y finalizó su viaje 300 millas al norte del círculo polar ártico.
Su padre, Cyril, falleció a causa de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y ella dijo que él le había transmitido su espíritu aventurero, publicó la BBC.
«La gente tiene un corazón enorme. Basta con llamar a una puerta y pedir agua, y al final te ofrecen comida, té o habitaciones para pasar la noche», dijo.
McCombe dijo que notó que algo andaba mal con su padre cuando tropezó mientras caminaba en Devon. Empezó a arrastrar el pie, lo que él creía que se debía a un nervio pinzado.
«Mi padre era escalador, montañero, ciclista y realmente me inculcó mi amor por la naturaleza», sostuvo.
Antes de comenzar su recorrido, expresó que aceptó el reto «para ayudar a la investigación porque no existe cura».
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EL VIAJE
Siguiendo en líneas generales la ruta EuroVelo 1 de la costa atlántica, su viaje, que relató en Facebook, comenzó en Valença, en el noroeste de Portugal. Luego se dirigió hacia el sur por la costa hasta el suroeste de España y subió a través del País Vasco, la costa oeste de Francia.
Recorrió el suroeste de Inglaterra, el sur de Gales, Irlanda, Escocia, un ferry de Aberdeen a Bergen. Terminó en el punto más septentrional de Noruega, Nordkapp.
Llamó a la puerta de una familia en Noruega cuyos miembros padecían una enfermedad genética, distinta a la ELA. Ellos no tenían contacto con el mundo exterior durante cuatro años.
Según contó a Annabel Amos de BBC Radio Northampton: «Tomé una taza de té con ellos y empezamos a hablar sobre la enfermedad de la neurona motora». «Como resultado, sintieron que ahora podían salir y hablar sobre su condición”, añadió.
«Dijeron que el simple hecho de que yo llamara a su puerta les había cambiado la vida”.
UNA ENFERMEDAD IMPLACABLE
Carmen Brown, de la Asociación MND con sede en Northampton, afirmó que la enfermedad es «absolutamente implacable». En el Reino Unido se diagnostican seis nuevos casos al día.
«Lo que hacen [los recaudadores de fondos] cada día es fenomenal, así que podemos llegar a esa cura cuanto antes, no tenemos tiempo que perder”, manifestó.

