Encontrar ganas de seguir adelante cuando las circunstancias se vuelven complejas y repetitivas como en Venezuela resulta una tarea titánica. Vivir ciclos donde toca empezar de cero una y otra vez agota las reservas de energías orgánicas y emocionales.
En este punto es cuando aparece entonces una sensación pesada de desgaste, es decir, ese instante en el que la mente se formula una pregunta silenciosa pero contundente: ¿ya para qué? Quienes han sostenido cargas elevadas por periodos prolongados conocen bien este punto de quiebre ¡Yo lo he sentido! ¡Es más lo siento! No se trata de debilidad ni de falta de voluntad, sino de la respuesta natural del organismo ante la acumulación de exigencias exageradas, una y otra vez.
Cuando la energía interna llega a cero, física y emocionalmente, el cuerpo sencillamente pide una pausa. El error habitual ante este estado es exigirse más o intentar forzar un optimismo artificial. Lo prioritario en momentos de agotamiento extremo es bajar la velocidad.
Reducir las expectativas diarias a lo esencial tratando de alimentarse lo mejor posible, hidratarse y descansar; constituye en sí mismo un logro valioso, un gran esfuerzo super necesario para no colapsar y retomar el equilibrio. Si mirar el futuro produce ansiedad y nos abruma, conviene acortar el horizonte temporal y concentrarse únicamente en resolver las siguientes horas del día. Esa es la primera clave o medida para recuperar el empuje.
Este fenómeno tiene una explicación profunda en la literatura médica y sociológica. En la investigación Existential Exhaustion and the World Collapse, publicada por la editorial académica Routledge / Taylor & Francis, se describe que el ser humano no colapsa únicamente por el esfuerzo físico de emprender una tarea o levantarse una y otra vez, sino por el desgaste del significado para cada comienzo. Cuando una persona atraviesa múltiples inicios o etapas que se frustran, el sistema nervioso reacciona retirando la energía disponible como un mecanismo de protección. Ante la incertidumbre de si un nuevo intento valdrá la pena, el organismo frena la motivación para evitar exponerse a mayores decepciones.
Por su parte, los estudios de la investigadora Els van Wijngaarden sobre el denominado «cansancio de la vida», analizados en Psychology Today, explican que metabolizar pérdidas y reinicios constantes representa un trabajo cognitivo y emocional de alto costo. La incertidumbre continua de tener que reconstruir proyectos consume recursos en segundo plano, lo que genera pesadez y fatiga física.
En estas circunstancias, los especialistas sugieren no obligarse a reaccionar de inmediato, sino validar el estado actual de resistencia y permitir un periodo de reposo sin la presión de iniciar nada nuevo.
Esto es mas profundo de lo que pudiera contar en tan pocas líneas, pero no te sientas mal por no estar bien, solo trata de buscar ayuda, porque cuando estamos así de agotados es muy complicado “renacer” solos.
Estrategias para la recuperación de la energía física y mental…
- Practicar la higiene del descanso. Dormir en total oscuridad y mantener horarios regulares ayuda a estabilizar la producción de cortisol y favorece la regulación de la dopamina.
- Optar por la recuperación activa. Sustituir el ejercicio de alta intensidad por caminatas suaves de diez minutos o estiramientos sencillos. Esto disminuye la tensión muscular y reduce los niveles de adrenalina.
- Reducir la carga de decisiones. Automatizar aspectos cotidianos, como la planificación de las comidas o la vestimenta, para evitar la fatiga por elección en periodos de baja energía.
- Realizar un vaciado mental. Escribir en un cuaderno las preocupaciones o pendientes acumulados. Trasladar las ideas al papel alivia la sobrecarga de la memoria de trabajo.
- Establecer micro-límites sociales. Aprender a declinar compromisos no esenciales para preservar la energía disponible en la regulación personal.
Recursos de apoyo profesional y contención que están a tu disposición …
Cuando el agotamiento sobrepasa la capacidad individual de respuesta, acudir a la orientación especializada resulta fundamental:
- Línea de Ayuda de la Federación de Psicólogos de Venezuela (FPV): Ofrece primeros auxilios psicológicos por vía telefónica a través de los números 0212-416-3116 y 0212-416-3118.
- Sociedad Venezolana de Psiquiatría: Brinda atención y orientación en situaciones de crisis emocional mediante el número 0424-225-6024.
- Psicólogos Sin Fronteras Venezuela: Acompaña procesos de duelo, crisis y alta carga emocional a través del contacto 0424-292-5604.
En conclusión, la pérdida temporal de motivación no representa un fracaso personal, sino la señal de un organismo que necesita pausar para reconstruir sus reservas. Respetar los tiempos de recuperación, atender las necesidades biológicas básicas y buscar el acompañamiento adecuado son pasos fundamentales para atravesar el agotamiento y restablecer, de forma progresiva, el equilibrio integral.
¡A tu salud!
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