Hoy 26 de agosto se conmemora el Día Internacional contra el Dengue. En Venezuela, las lluvias de estas semanas, el calor intenso vinculado al fenómeno de “El Niño” y la presencia de miles de personas en centros transitorios, después del doble terremoto, presentan condiciones para que el mosquito transmisor se multiplique.
Los datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) muestran que, hasta mediados de agosto, en las Américas se registraron más de 1,4 millones de casos sospechosos. Esta cifra es menor que la del año pasado, pero sigue siendo elevada. En lo que respecta a Venezuela, aparece entre los países donde circulan los cuatro serotipos del virus al mismo tiempo, lo que aumenta el riesgo de cuadros clínicos más graves.
El mosquito que transmite el dengue necesita muy poco para reproducirse, le basta cualquier recipiente con agua, para poner sus huevos. En los centros de refugio transitorios, en donde el agua se almacena para el uso diario o las lluvias dejan pozos de agua, ese riesgo de transmisión crece.
Los síntomas que produce el dengue son los siguientes: fiebre muy alta, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, malestar general, dolores musculares y en las articulaciones. Por lo tanto, debemos estar vigilantes ante estos síntomas ya que, si no se trata adecuadamente, puede complicarse.
Como médico, las recomendaciones son sencillas y al alcance de todos:
- Elimina los potenciales criaderos de mosquito y tapa todos los recipientes que puedan acumular agua.
- Revisa tu entorno al menos dos veces por semana.
- Usa ropa fresca que cubra brazos y piernas.
- Aplica repelente, especialmente al amanecer y al atardecer.
- Si presentas fiebre, toma abundantes líquidos y acude de inmediato a un centro de salud. Evita automedicarte.
Otro aspecto importante que debo volver a mencionar y es importante en este momento, es en relación a las personas que se recuperan de fracturas, heridas, amputaciones o cirugías, luego de los terremotos. El dengue produce dolores intensos y cuando alguien ya tiene una lesión previa, ese malestar se intensifica, limita la rehabilitación, puede retrasar la cicatrización y la recuperación de la movilidad.
Además, si el cuadro clínico se complica, cualquier herida o cirugía reciente, se vuelve más riesgosa. Por eso, quienes están en proceso de rehabilitación, deben extremar las medidas. La lucha contra el dengue es un trabajo que nos compete a todos.
En un año marcado por terremotos, lluvias, calor y reconstrucción nacional, la mejor defensa sigue siendo la prevención. Un mosquito menos, es una familia protegida.
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