Una mujer de 23 años, identificada como Kimberly Aponte, admitió recientemente ante un tribunal su responsabilidad en la muerte de su bebé recién nacido, al declararse culpable de homicidio involuntario en segundo grado.
El trágico hecho ocurrió en agosto de 2020, cuando Aponte tenía 19 años. Según la declaración jurada obtenida por The Bergen Record, Aponte dio a luz en secreto en el baño del apartamento que compartía con su familia en Hackensack, donde dejó al bebé en el inodoro durante varias horas sin pedir ayuda ni informar a nadie.
Tras regresar al baño, creyendo que el bebé había muerto, lo envolvió en una bolsa de plástico y una toalla antes de colocarlo dentro de un cesto de ropa sucia.
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Varias horas después, el padre de Aponte descubrió el cuerpo al encontrarlo envuelto en una toalla púrpura dentro del cesto y llamó al 911. Agentes de la policía de Hackensack encontraron al bebé sin vida sobre la encimera de la cocina al llegar al lugar. La autopsia confirmó que el recién nacido era de término completo, bien nutrido y tenía plena capacidad para sobrevivir. Según el informe del médico forense del Condado de Bergen, el bebé nació vivo y presentaba condiciones físicas normales.
La joven había mantenido su embarazo en secreto y no solicitó asistencia médica en ningún momento. La falta de atención médica fue considerada por la fiscalía como una muestra de negligencia criminal. En su confesión, Aponte reconoció que dejó al bebé en el inodoro porque “se dio cuenta de que le cambiaría la vida”.
Inicialmente, fue acusada de homicidio agravado en segundo grado. Sin embargo, tras llegar a un acuerdo con la fiscalía, se declaró culpable de homicidio involuntario en segundo grado.
La Fiscalía del Condado de Bergen recomendó una condena máxima de cuatro años de prisión estatal. Aponte deberá entregarse voluntariamente el próximo 11 de abril.