Un grupo de rescatistas mexicanos sorprendió al joven, Aarón Levi Cantillo, de 21 años, a quien días atrás habían rescatado luego de haber pasado cuatro días bajo los escombros tras los terremotos del 24 de junio.
Cantillo se encontraba con su familia, cuando de pronto le piden que voltee y al hacerlo se encontraban allí todos los rescatistas que lo acompañaron mientras intentaban sacarlo de los escombros. «Te dije que nos íbamos a ver», dice uno de los rescatistas con voz entrecortada mientras que el venezolano sonríe antes de darle un sentido abrazo.
«No me los esperaba a ustedes», comentó al borde de las lagrimas, cuando uno de los mexicanos hizo estallar las risas comentando: «perro yo vengo por mi cerveza» a lo que Cantillo le dice: «estamos en la casa de unos pastores», mientras todos siguen riéndose por el momento.
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#3Jul | El joven de 21 años, Aarón Levi Cantillo, se volvió a encontrar frente a frente con la brigada de salvamento mexicana que logró sacarlo de las ruinas. Tras el doble sismo del #24Jun, el venezolano resistió 106 horas confinado bajo el concreto de una estructura colapsada… pic.twitter.com/4k45UXS5JG
— Caraota Digital (@CaraotaDigital) July 3, 2026
«Gracias a todos ustedes, en serio gracias. Yo digo que primeramente fue Dios, pero siempre voy a decir que ustedes son los ángeles que él mandó. Nunca me dejaron solo. Gracias por no dejarme solo, por siempre hablar conmigo, por tratar de mantenerme distraído, por darme agua, por darme luz, por siempre decirme que mantuviera la calma y discúlpenme porque andaba demasiado desesperado. Se que en algún momento llegué a hablarles un poco feo, pero estaba mal, mírenme las manos, yo le pegaba muy duro al techo que tenía encima, pero era porque yo quería salir de allí», señaló el joven venezolano.
«Todos ustedes me prometieron que me iban a sacar y lo lograron. Dios les dio la fuerza, la sabiduría para saber qué piedra tenían que mover, que escombro tenían que quitar, todas esas cosas. Ustedes se volvieron mi familia», concluyó mientras los seguía abrazando al borde del llanto.

