Lanzar al mar los escombros del doble terremoto «es crear una tragedia después de la tragedia»: la alerta de un especialista

Carlos Ramiro Chacín
6 Min de Lectura
Fotografía que muestra escombros en la orilla de la playa, en La Guaira. EFE/ Ronald Peña R

El doble terremoto que sacudió el país el pasado 24 de junio provocó el colapso de 190 edificios y cientos más se vieron afectados. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la tragedia dejó 1,2 millones de toneladas de escombros.

La gestión de los escombros es una de las grandes preguntas posteriores a la tragedia. Mientras que algunos restos son dejados cerca de la costa en la urbanización Tanaguarena, surge la preocupación sobre las consecuencias medioambientales.

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El biólogo Diego Díaz Martín, presidente de la ONG Vitalis, habló con Caraota Digital al respecto. Desde un principio, sostuvo que sería una segunda «tragedia» si se arrojan los escombros en la costa del litoral.

«Es mucho más grave porque se hace todo tan rápido y corriendo como para para resolver problemas y que no se vea, y lo que se está haciendo es, después de la tragedia, creando otra tragedia. Una tragedia que además va a durar décadas controlar y de resolver», sentenció Díaz.

Fotografía que muestra una máquina recogiendo escombros. EFE/ Ronald Peña R

El especialista detalló que esto provocará un «aumento de los sedimentos» en el agua, lo que afecta a los peces y los fondos marinos. También puede dañar «muchas zonas de reproducción de especies de valor comercial o ecológico que acuden a la costa».

«BÁSICAMENTE TÓXICO»

Díaz apuntó que los escombros no son solo un tipo de residuos. Al contrario, se encuentra una mezcla que contiene cemento, cabillas, bloques, vidrios, clavos, plásticos, pinturas y aceite, además de sustancias consideradas peligrosas como asbesto o pintura de plomo.

«El impacto, pues, no solamente es físico desde el punto de vista de la ocupación del espacio, sino que es básicamente tóxico. Y esa contaminación a largo plazo produce problemas muy graves», acotó.

La contaminación de sedimento y la acumulación de metales termina afectado a los seres vivos de la zona, incluyendo a los seres humanos. A esto se suma que se forma una capa sobre el agua que reduce la entrada de luz, alterando la calidad del agua y ecosistema.

EFE/ Ronald Peña R

En caso de que los escombros terminen en el agua, se verá afectado el turismo y el sector pesquero, además del deterioro de las playas. «Los ecosistemas costeros son muy dinámicos, y si tú le alteras y les introduces elementos que cambian o que aceleran o afectan esa dinámica, pues las consecuencias las vamos a ver muy de cerca», acotó.

«El mar no va a destruir ni va a esconder ni va a desaparecer los escombros, sino que los convierte directamente en lo que sería una contaminación muy difícil de tratar», sentenció Díaz.

¿QUÉ SE DEBE HACER?

Más allá de las consecuencias biológicas de arrojar los escombros en el mar, Díaz recordó que se trata de una práctica prohibida, tanto de forma temporal como definitiva, de acuerdo a la Ley de Zonas Costeras.

Ante este escenario, Díaz sostuvo que la gestión de los escombros es una parte crucial de la recuperación. En primera instancia, los residuos deben ser trasladados a un centro de acopio, en donde haya un control de acceso y drenaje.

Una vez estén en este lugar, los escombros deben ser separados en distintos grupos. Díaz los dividió en cinco categorías: concreto (bloques y materiales limpios), metales (cabillas, cobre, aluminio), residuos aprovechables (puertas, ventanas, sanitarios), residuos domésticos no aprovechables y los residuos peligrosos (materiales contaminados, químicos, aceites, pinturas).

Los escombros, en caso de ser categorizados, pueden llegar se pueden reciclados y reutilizados en un futuro. Díaz sostuvo que «hay muchas buenas prácticas compartidas internacionalmente» y guías funcionales para el caso venezolano.

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Por ejemplo, Díaz señaló que el concreto se puede triturar y usarse como rellenos en caminos provisionales, aceras o algunas obras. «Los metales se pueden ir a reciclaje, igual que los plásticos o los vidrios que se puedan conseguir»

El especialista concluyó que la emergencia nacional requiere rapidez, pero la «reconstrucción no puede comenzar con la destrucción de la zona costera». «Eso que se está haciendo, repito, es crear una tragedia después de la tragedia», sentenció.

Hasta el jueves, se han contabilizado 4.118 fallecidos por el doble terremoto, de acuerdo al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. A esto se suman 16.740 heridos y más de 17.000 damnificados, aunque no hay una cifra oficial de desaparecidos.

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