Decenas de voluntarios y equipos de defensa del medioambiente realizaron el sábado una jornada de extracción de ejemplares de pez león en isla La Tortuga, todo con el propósito de resguardar la fauna marina local dado que esta especie representa una amenaza tanto para los arrecifes como para el resto de animales que hacen vida en sus aguas.
José Luis Hernández, activista por la fauna marina, informó que fueron más de 1.000 los peces que sacaron en un solo día. «Más allá de los números, hoy nos llevamos una victoria mucho más grande. El verdadero ganador de esta jornada no es quien más capturó, sino nuestro ecosistema. Cada pez león fuera de nuestras aguas es un respiro necesario para nuestros arrecifes y una oportunidad de recuperación para nuestra fauna marina local», expresó en Instagram.
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Explicó que el objetivo es preservar la vida marina y su biodiversidad. Por esa razón, se organizó un torneo de pesca de ejemplares de pez león.
Esta iniciativa contó con el visto bueno de las autoridades venezolanas. Para este domingo, se tenía pautada otra jornada de extracción en La Tortuga.
De hecho, la semana pasada, el Ministerio de Ecosocialismo indicó que se lograron sacar del agua a un total de 1.450 de estos peces, catalogados como una especie invasora y altamente peligrosa.
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¿POR QUÉ EL PEZ LEÓN REPRESENTA UNA AMENAZA?
El pez león (Pterois volitans) se ha convertido en una de las mayores amenazas para las aguas del océano Atlántico, el mar Caribe y el golfo de México. Aunque es originario de los arrecifes de coral del Indo-Pacífico, su llegada a un ecosistema que no es el suyo lo transformó en una especie invasora devastadora.
El pez león utiliza sus enormes aletas pectorales (visibles en la imagen anterior) para acorralar a sus presas. Un solo pez león puede reducir la población de peces jóvenes en un arrecife de coral hasta en un 80% en solo unas pocas semanas. Su estómago tiene la capacidad de expandirse hasta 30 veces su tamaño normal para seguir almacenando comida.
Los peces pequeños de los arrecifes del Caribe nunca evolucionaron junto al pez león, por lo que no le temen. No lo identifican como un peligro hasta que es demasiado tarde, lo que le permite cazar con una facilidad asombrosa.
Al devorar masivamente a los peces herbívoros (como el pez loro), que limpian las algas de los arrecifes, las algas crecen sin control y terminan asfixiando y matando el coral.
Actualmente, la estrategia más efectiva para frenar su avance es la intervención humana mediante la pesca submarina controlada y el fomento de su consumo gastronómico, ya que su carne es comestible y de excelente calidad una vez que se retiran las espinas venenosas.

