La dura historia de Wilfredo, el niño venezolano que enfrenta solo su deportación desde Estados Unidos

Luis Alfredo Ledezma
3 Min de Lectura
Autoridades intentan definir su deportación a Ecuador, país donde no tiene familia, según su tutora legal. / Archivo

La lucha de Wilfredo, un niño venezolano de 10 años, quien enfrenta solo su proceso de deportación en Estados Unidos, expone una de las aristas más duras del sistema migratorio con cada vez más menores obligados a presentarse ante un juez sin abogado, familia y garantías claras. 

Wilfredo llegó a la corte de inmigración completamente solo después de que su madre, Nexoli Gómez, fuera detenida meses atrás durante una parada de tráfico en Houston, en Texas.  

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El niño, que tiene un caso de asilo pendiente junto a su mamá, relató a N+Univisión que sintió miedo al entrar a la sala judicial por primera vez sin representación legal.  

«Tenía miedo porque era mi primera vez en una corte», dijo con la sinceridad propia de su edad, enfrentando un proceso que ni siquiera muchos adultos logran comprender. 

Tras la detención de Nexoli, la responsabilidad del niño recayó en Marife Mosquera, exjefa de su madre y ahora tutora legal.  

Ella explicó que recientemente llegó una notificación, en la que se intentaba procesar la deportación de Wilfredo hacia Ecuador, un país donde el niño no tiene familia ni vínculos.  

Además, le informaron que, debido a la detención de su madre, el caso migratorio del menor ahora es independiente, lo que lo deja más vulnerable ante decisiones aceleradas del sistema. 

«Uno de los miedos es que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) lo absorba a él y que lo tenga que meter a una detención o que sea deportado», declaró Mosquera. 

¿QUÉ DICEN EXPERTOS LEGALES?  

Expertos legales señalan que la situación de Wilfredo no es aislada, puesto que niños de apenas cuatro años están siendo obligados a comparecer repetidamente ante tribunales de inmigración, muchas veces sin abogado y con plazos cortos para actualizar sus casos.  

En medio de este proceso, Wilfredo enfrenta también el impacto emocional de la separación. Ha perdido peso, su rendimiento escolar disminuyó y extraña profundamente a su madre.  

«Ella me animaba mucho, todavía me sigue animando, pero no es lo mismo», expresó el pequeño 

Mientras tanto, Mosquera continúa buscando respuestas. Solicitó información sobre la petición del Departamento de Seguridad Nacional para deportar al niño a Ecuador, pero todavía no recibe claridad sobre el futuro de Wilfredo.

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