El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este martes, 13 de enero, su postura frente a la crisis en Irán al exhortar públicamente a los manifestantes a continuar las protestas y “tomar el control de sus instituciones”.
En un mensaje difundido a través de Truth Social, Trump también anunció la cancelación de todas las reuniones con funcionarios iraníes y advirtió que los responsables de la represión “pagarán un alto precio”.
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«Patriotas iraníes, ¡sigan protestando, tomen el control de sus instituciones! Guarden los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un alto precio. He cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cesen las matanzas sin sentido de manifestantes. ¡La ayuda está en camino!», escribió el presidente republicano.
El pronunciamiento llega en medio de fuertes protestas masivas detonadas por la profunda crisis económica que atraviesa la República Islámica, considerada por analistas como la mayor ola de movilización desde 2022.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado un aumento de la represión, con cientos de muertos y miles de detenidos, aunque las cifras exactas siguen siendo difíciles de verificar debido a las restricciones informativas en Irán.
Sin embargo, un funcionario iraní reconoció el martes cerca de 2.000 muertos en las protestas, es la primera vez que las autoridades admiten el elevado número de víctimas mortales tras dos semanas de intensa represión.
La cifra oficial contrasta con el recuento de 648 muertos verificados por organizaciones de derechos humanos, que advierten que el número real podría superar las 6.000 víctimas.

PREFERÍAN UN ACUERDO
La Casa Blanca había señalado anteriormente que Trump “no teme” recurrir a una acción militar contra Irán, aunque por ahora mantiene la diplomacia como vía principal.
En respuesta, el canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó que Teherán está “listo para cualquier escenario” y advirtió que las amenazas de Washington resultan “incompatibles” con cualquier intento de diálogo.
ARANCELES COMO PRESIÓN
Como presión adicional para el régimen, Trump había adelantado este lunes que impondría un arancel del 25 % a cualquier país que continúe comerciando con Irán, una medida con potencial impacto en economías como China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos e Irak.
En respuesta, Beijing afirmó que “defenderá firmemente sus derechos e intereses legítimos” y advirtió que “protegerá decididamente sus legítimos derechos e intereses” y consideró que “no hay ganadores en una guerra arancelaria”.
"Effective immediately, any Country doing business with the Islamic Republic of Iran will pay a Tariff of 25% on any and all business being done with the United States of America. This Order is final and conclusive…." – PRESIDENT DONALD J. TRUMP pic.twitter.com/UQ1ylPezs9
— The White House (@WhiteHouse) January 12, 2026
Lo cierto, es que la presión internacional sigue en aumento. De hecho, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, adelantó que Bruselas presentará “con rapidez” un nuevo paquete de sanciones, mientras que España llamó a consultas al embajador iraní para manifestar su “enérgica repulsa”.
A su vez, el Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó estar “horrorizado” por la escalada de violencia.

