¿La economía puede influir en tus enfermedades? La cirrosis hepática puede ser una de ellas

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Comienzo este Jueves Santo, día de recogimiento para muchos y otros aprovechan el tiempo libre para compartir con los suyos. Saludando a mis lectores de Caraota Digital, agradezco el apoyo en mis redes, sobre estas historias donde me gusta regalar información de salud y la importancia de hacer hincapié en la prevención.

Hoy terminamos la historia de Jesús Terán, el humilde limpiabotas, que yacía agonizante en la terapia intensiva del viejo hospital, sus diagnósticos clínicos eran fiebre amarilla y cirrosis hepática. Unas horas después de ingresar, presentó una profusa hemorragia de vías digestivas, manifestándose en vómitos de sangre roja rutilante y evacuaciones negras como petróleo, producto de la sangre digerida, conocida con el curioso nombre de “melena”.

Progreso rápidamente hacia el colapso, siendo vanos todos los esfuerzos médicos y falleció antes del amanecer. Cuando llegó la revista a la unidad de terapia, observaron a un grupo de vecinos del barrio, nerviosos y afligidos, rodeando a la madre del muchacho, quien se encontraba desconsolada.

Después de dar el pésame, el grupo de batas blancas avanzó por los pasillos del viejo hospital, siguiendo en silencio y con mucho respeto a la Dra. Zerpa. Atravesaron un patio interno donde pacientes y gatos de diferente pelaje, compartían los antiguos bancos de concreto.

Las hojas secas recién caídas de los árboles, se transformaban en alfombra crujiente calentando a su paso los zapatos del grupo. Un majestuoso araguaney florido, alumbrada de amarillo, los blancos arcones que soportaban los techos abovedados.

Finalmente, llegaron a la sala de juntas, del servicio de medicina interna, donde estudiantes y residentes ocuparon sus sitios de costumbre. El aire acondicionado dañado, los obligaba a soportar la inclemencia del calor, propio de estos días de abril.

La Dra. Zerpa inició sus palabras cargadas de humanidad, les recordó a sus estudiantes que el fenómeno de la salud enfermedad está íntimamente relacionado con las condiciones socioeconómicas del paciente. -La sociedad es quien determina al individuo.

-Jesús Terán, el humilde limpiabotas, fue una víctima de la pobreza, donde la paternidad irresponsable y el abandono, convierten a niños, en presas de la necesidad, por lo que deben dejar sus estudios para convertirse en adultos prematuros, con el riesgo de encontrar malas juntas… y por supuesto, sus vicios consecuentes.

-Siempre que se enfrenten a una enfermedad, analicen con detenimiento la historia del paciente que la padece, ubíquense en su contexto social, cultural, económico y familiar. Recuerden: “cada detalle cuenta”. Ustedes deben analizar cuál detective todas las pistas que obtienen con la observación y el correcto interrogatorio. Los datos recopilados deben ordenarlos luego en forma cronológica.

Haciendo una pausa, tomó agua de su “cooler” violeta adornado de esculapios. Seguidamente les dijo; -No hay enfermedades sino enfermos, imaginen siempre como vive, que come, cuáles son sus hábitos y costumbres, estos datos, los llevarán a encontrar la llave que abre el candado de sus interrogantes y descubrir dónde se esconde la enfermedad.

El alcohol y la falta de una buena alimentación de Jesús Terán, causaron el deterioro progresivo de su organismo, siendo en este caso, el hígado, el órgano más afectado, desarrollando la temida cirrosis hepática, enfermedad irreversible, que lleva a la insuficiencia del órgano, alterando entre otras su capacidad de coagulación y desintoxicación.

-A su vez, la obstrucción al paso de la sangre, genera la hipertensión portal con red venosa colateral, teniendo como signos característicos “las arañas vasculares y la cabeza de medusa”, muy evidentes en este paciente. También vieron el abdomen prominente de la ascitis y palparon el bazo grande.

Solo faltaba una estocada fatídica, como lo fue la picadura de un mosquito, que le trasmitió el virus de la fiebre amarilla, apareciendo unos días después la fiebre, los dolores musculares y articulares, la coloración amarillenta de su piel y el vómito negro del que fueron testigos el día de ayer en la
emergencia.

Ustedes, muchachos, han tenido el privilegio de observar, a través de la historia de éste desafortunado paciente, como sus condiciones de vida, deterioraron su salud, debilitan sus defensas, instalándose una enfermedad crónica como la cirrosis, que fue cabalgada por la fiebre amarilla, llevándolo al colapso.

-Es mi esperanza haber despertado en ustedes la sensibilidad ante los males sociales, grandes enemigos de la salud…Así mismo deben hacer el mayor esfuerzo para llegar al diagnóstico preciso que les permitirá dar el tratamiento y manejo apropiado.

Se consigue estudiando a diario, atendiendo con pasión a la mayor cantidad de enfermos posible, observando con detenimiento al paciente que tenga el privilegio de asistir y apoyar con toda la humildad en quienes consideren más capacitados.

¿Qué caso desearías leer y tener respuesta la próxima semana? Espero tus respuestas en mis redes sociales @drsotorosa.  ¡Dios los bendiga!

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