La administración del presidente de EEUU, Donald Trump, afirmó que los migrantes venezolanos deportados a El Salvador no enfrentan riesgos de tortura en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una prisión conocida por sus condiciones extremas y diseñada para pandilleros de alto perfil criminal.
Según el Departamento de Justicia de EEUU, la posición oficial del gobierno es rechazar la tortura y no fomentar la brutalidad.
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“No hace falta decir que la posición de EEUU es aborrecer la tortura, y no incitar la brutalidad”, dijo el Departamento de Justicia en un escrito presentado este miércoles, 2 de abril, ante la Corte Suprema de EEUU. Dicha instancia, está revisando una solicitud del gobierno para reanudar las deportaciones.
“Estados Unidos se ha asegurado de que los extranjeros expulsados no serán torturados. Y nunca expulsaría a ningún extranjero a El Salvador para su detención en el CECOT si creyera que hacerlo violaría las obligaciones de Estados Unidos bajo la Convención contra la Tortura”, enfatizó el gobierno.
Sin embargo, grupos de derechos civiles han expresado alarma por las condiciones en la prisión, describiéndolas como intencionalmente inhumanas y diseñadas para infundir terror.
En marzo, un juez federal ordenó la suspensión de las deportaciones debido a preocupaciones sobre el debido proceso.
Esta decisión provocó un enfrentamiento legal sobre el poder del presidente para utilizar la controvertida Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 y deportar de manera unilateral a presuntos integrantes de la banda venezolana Tren de Aragua.
A pesar de ello, los deportados fueron enviados en dos vuelos como parte de un acuerdo entre EEUU y El Salvador. El país centroamericano recibirá millones de dólares a cambio de mantenerlos en el CECOT.