La Organización Panamericana de la Salud (OPS) descartó este jueves, 9 de julio, un brote de cólera en Venezuela tras los terremotos del 24 de junio, aunque advirtió que la emergencia sanitaria en el país «está lejos de haber terminado» debido a los riesgos que enfrentan los campamentos temporales de los desplazados.
«La emergencia sanitaria está lejos de haber terminado», sostuvo el director de la OPS, Jarbas Barbosa, en una rueda de prensa sobre la situación en el país.
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El director de la OPS, Dr. Jarbas Barbosa, explicó que si bien no existe evidencia de cólera, los albergues improvisados sí enfrentan amenazas concretas por enfermedades respiratorias, diarreicas y de la piel.
Según el funcionario, estas condiciones son producto directo del hacinamiento en que viven miles de familias desde de los terremotos de 7,2 y 7,5 que devastaron principalmente a La Guaira.
Barbosa detalló que la falta de agua tratada y el manejo inadecuado de alimentos en los refugios elevan significativamente la probabilidad de contagios entre la población desplazada.

A esto se suma la baja cobertura de vacunación en el país, que según el director de la OPS podría derivar en brotes de sarampión y tosferina si no se toman medidas preventivas a tiempo.
Frente a este panorama, el funcionario insistió en que reforzar las jornadas de inmunización será una pieza clave para contener nuevos brotes entre los venezolanos que permanecen en campamentos temporales.
La vacunación, dijo, debe intensificarse como prioridad sanitaria mientras persistan las condiciones de hacinamiento.
La salud mental figura también entre las prioridades de la respuesta humanitaria debido al impacto emocional que la catástrofe tuvo tanto en la población afectada como en el personal sanitario.

AYUDA DE LA OPS PARA VENEZUELA
Asimismo, la OPS detalló que movilizó hasta el momento unos nueve millones de dólares de los 24 millones que necesita recaudar para la emergencia y alertó que «la respuesta está entrando ahora en una nueva fase igualmente crítica, centrada en la estabilización, la continuidad de la atención y la recuperación temprana».
La cuantía de nueve millones de dólares incluye recursos del fondo de desastres de la propia OPS; 2,5 millones de dólares del Fondo de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS); contribuciones de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la Unión Europea y de Naciones Unidas —esta última por unos tres millones de dólares aún pendientes de confirmación—, además de compromisos de Canadá por dos millones y de España por 1,5 millones.
«Ese pedido es de extrema urgencia. No es para rehabilitación, es para respuesta y recuperación de los servicios esenciales», resaltó el director de Emergencias de la organización, Ciro Ugarte.
Actualmente, dos equipos médicos de emergencia internacionales operan en el país, mientras la organización envió seis toneladas métricas de insumos médicos de emergencia desde su reserva estratégica en Panamá.
«La respuesta se ha concentrado en tres prioridades inmediatas: salvar vidas, mantener la continuidad de los servicios esenciales de salud y prevenir riesgos adicionales para la salud en las próximas semanas», señaló Barbosa.
Los terremotos dejan hasta el momento 3.811 muertos y 16.740 heridos y más de 17.900 personas sin vivienda, según la última actualización del Gobierno venezolano.
Con información de EFE

