¿Sector agropecuario bajo amenaza? Expertos explicaron cómo enfrentar el impacto del ‘Súper Niño’ en los campos venezolanos

Valentín Romero
7 Min de Lectura
¿Sector agropecuario bajo amenaza? Expertos explicaron cómo enfrentar el impacto del ‘Súper Niño’ en los campos venezolanos
Foto: Archivo

El sector agropecuario venezolano enfrenta una amenaza crítica ante la consolidación del fenómeno climático conocido como el “Súper Niño”, que se caracteriza por altas temperaturas, sequías prolongadas e intermitentes lluvias torrenciales.

Dicho evento puede ocasionar una drástica disminución de los niveles de ríos, quebradas y pozos subterráneos, afectando la humedad en los suelos y poniendo en riesgo la viabilidad de los ciclos productivos y la seguridad alimentaria del país.

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Los ingenieros agrónomos Wilfredo Alfonso y José Rivero analizaron, en entrevista exclusiva para Caraota Digital, los principales riesgos técnicos, económicos e infraestructurales que atraviesa el campo venezolano, así como las soluciones inmediatas para evitar pérdidas masivas en las cosechas.

De acuerdo con Rivero, el impacto de este fenómeno climático se puede concentrar en cuatro pilares fundamentales.

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El primero de ellos sería la caída de rendimientos en rubros estratégicos, como la pérdida de productividad en cultivos a gran escala indispensables para la alimentación humana y animal, como el maíz, arroz, frijol y sorgo.

En segundo lugar, podría haber una disminución importante en la producción pecuaria, que se traduciría en una reducción en la oferta de carne y leche producto del estrés térmico en el ganado y la degradación de los pastizales.

El tercero se concentraría en la presión sobre las fuentes de agua, debido al agotamiento acelerado de las reservas hídricas utilizables para riego.

Por último, podría existir una presión económica adicional, debido al incremento en los costos de producción derivados de la escasez de alimentos y la menor oferta en el mercado.

PEQUEÑOS PRODUCTORES SERÍAN LOS MÁS AFECTADOS

Por su parte, el ingeniero Wilfredo Alfonso advierte que la brecha de vulnerabilidad afecta con mayor severidad a los pequeños productores, quienes dependen casi en su totalidad de los ciclos de lluvias o de pequeños caudales a orillas de los ríos, conocidos como vegas.

«Son dos escenarios extremos: sequías fuertes que impiden sembrar por falta de humedad, o lluvias torrenciales fuera de parámetros normales que dañan los cultivos», precisó Alfonso.

No obstante, ambos especialistas coinciden en que los desafíos climáticos se ven agravados por la realidad operativa de las unidades de producción en Venezuela, caracterizada por la inestabilidad del sistema eléctrico, el difícil acceso a combustibles (diésel y gasolina) para bombear agua y la falta de financiamiento bancario.

Ante este panorama, la aplicación de agroquímicos y bioinsumos (como Trichoderma y Beauveria) pierde eficiencia debido a la acelerada evaporación por el calor extremo y la radiación UV de los rayos solares.

En este sentido, Alfonso recomienda aplicar estos productos en horas de la madrugada o al final de la tarde, e incorporar biofertilizantes e insumos orgánicos para nutrir las plantas.

Asimismo, Rivero enfatiza la necesidad de optimizar la nutrición vegetal durante periodos de estrés hídrico aplicando nutrientes claves como el potasio, silicio y calcio-boro, además de biotecnologías como las micorrizas y bacterias promotoras del crecimiento (PGPR) vía foliar.

TÉCNICAS PARA MITIGAR LOS EFECTOS DEL FENÓMENO CLIMÁTICO

Frente a la urgencia que impone el Súper Niño, los expertos proponen una serie de acciones inmediatas coordinadas para proteger la producción agrícola nacional.

Entre ellas destacan la gestión de la infraestructura hídrica con la rehabilitación exprés de pozos profundos y reservorios; y el acceso a combustibles a precios subsidiados, que les permitan operar sistemas de bombeo y maquinaria agrícola en regiones claves como los Llanos y los Andes.

Para contrarrestar la degradación del suelo y la pérdida de humedad por evaporación, los expertos sugieren un cambio profundo hacia la agricultura de conservación.

Alfonso advierte que para enfrentar los choques altos de temperatura y prolongados por periodos de tiempo, se debe trabajar en la conservación del suelo manteniendo su humedad y en la recolección y almacenamiento de agua.

“Priorizar el almacenamiento y recolección del agua, es vital, ya que cada gota es esencial para mantener el suelo y sus propiedades productivas activas”, explicó.

Asimismo, instó a evitar la labranza agresiva, debido a que esta ocasiona cambios en el suelo a largo plazo y a trabajar con la asociación de cultivos resistentes a climas secos “o con menores requerimientos hídricos”.

PLAN DE CONTINGENCIA NACIONAL

Por su parte, Rivero considera vital que se generen mecanismos financieros y de protección social para la población y a los agricultores.

“Generar un fondo de liquidez y seguros agrícolas de emergencia, habilitar créditos flexibles y seguros para mitigar el impacto económico sobre la agricultura pequeña y de mediana escala, ante eventuales pérdidas de cosecha, que son los más vulnerables”, alegó.

De igual manera, invitó a crear una red de acopio y reservas estratégicas para enfrentar las temporadas de larga sequía.

“Esto sería establecer compras anticipadas a los productores para construir reservas nacionales de granos y productos esenciales antes de que se agudice la temporada seca”, puntualizó el experto.

Por último, destacó que la diversificación y el uso de variedades adaptadas en cuanto a semillas y genética, así como la rotación de cultivos y sistemas agroforestales, ayudarían a mitigar los efectos del Súper Niño en el sector agropecuario nacional.

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