Un niño de apenas un año, llamado Reed, murió hace pocos días en un accidente doméstico en Idaho, Estados Unidos. La tragedia ocurrió cuando un gran y pesado espejo le cayó encima mientras jugaba.
Su madre, la influencer Lindsay Dewey, informó a sus seguidores sobre la muerte de Redd. Precisó que los hechos se dieron en febrero de este año, cuando estaba preparando la cena para su familia.
«Aparentemente, Reed tenía uno de sus cuencos de ventosa y lo pegó en el espejo y lo estaba tirando de un lado a otro para sacarlo (suponemos) y tiró del espejo hacia abajo sobre sí mismo», recordó Dewey.
La influencer recordó que escuchó un fuerte estruendo en la sala de la casa. «Ni siquiera me di cuenta de que estaba jugando junto al espejo, hasta que lo escuché caer y en 5 segundos se lo levanté», afirmó.
REED SUFRIÓ GRAVES HERIDAS
Dewey consiguió a su hijo con vida y, en un principio, pensó que estaba en estado de shock. Sin embargo, con el paso de los minutos, se dio cuenta de que Reed estaba gravemente herido.
El pequeño tenía el cráneo fracturado y una «grave lesión cerebral traumática». «Nunca esperamos que fuera tan grave, que él no sobreviviera», señaló Dewey, quien no llegó a dimensionar la gravedad del accidente.
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Los paramédicos llegaron apenas seis minutos después de la tragedia. A pesar de los intentos de los especialistas por mantenerlo con vida, las lesiones craneales y cerebrales de Reed eran demasiado graves y murió poco después.
La influencer contó su trágica historia para advertir a otros padres de esta clase de riesgos. «Solo estoy compartiendo esto porque no quiero que le pase a nadie», sentenció.